Que Neal Stephenson es uno de los grandes escritores de ciencia ficción que tenemos hoy en día es indiscutible. No tienes más que ir a mí librería o a cualquier librería que tenga sección de ciencia ficción y verás la cantidad de títulos suyos que puedes encontrar en ella.

De hecho, como ya intuyes, tengo dedicado un cubo entero de mi estantería solo para él (y una balda más que sigue en casa de mis padres). También es verdad que Neal Stephenson no escribe libros cortos precisamente… pero ese es otro tema.

El caso es que este autor, de casi séis décadas de vida, ha escrito varias de las novelas que más he disfrutado en los últimos años. Así que se merece tener un lugar especial dentro de El Rincón de Cabal. ¿Cómo? En forma de mini-artículo biográfico de lo que espero que sea una nueva sección de este blog: biografías de mis escritores de ciencia ficción favoritos. Artículo en el que, si sigues leyendo, verás que no todo van a ser flores para Neal Stephenson.

Eso sí, si estás empezando en esto de leer ciencia ficción… Stephenson no es uno de los mejores escritores de ciencia ficción para hacerlo. Para eso te recomiendo que veas primero este artículo sobre cómo empezar a leer ciencia ficción sin morir en el intento.

Escritores de ciencia ficción: Neal Stephenson

Como te decía, Neal Stephenson nació en 1959 allí lejos, en el país de la libertad… digooo, en el país de las oportunidades… ah no, que eso ahora también está complicado… bueno, en Estados Unidos de América. A diferencia de otros escritores de ciencia ficción nacidos en un ambiente de letras, Neal Stephenson nació en una familia de ingenieros y científicos: padre ingeniero eléctrico, abuelo paterno profesor de física, madre bioquímica y abuelo materno profesor de bioquímica. Así que las letras que él conoció en su juventud debieron ser las de la tabla periódica o las del Sistema Internacional de Unidades.

De hecho, Neal Stephenson, como era de esperar, no estudió nada de letras. Te lo puse como ejemplo de esos 8 escritores de ciencia ficción que no empezaron como escritores: porque Neal Stephenson empezó a estudiar física, se cambió a geografía y terminó licenciándose en algo parecido a un grado en geografía con algo de física.

Vamos, que para ser uno de los escritores de ciencia ficción más reconocidos hoy en día poco tuvo que ver su educación con escribir. Un poco más delante te hablaré de la relevancia que tiene su formación científica en su vida laboral, porque Neal Stephenson no solo escribe, sino que también participa y ha participado en toda una serie de proyectos empresariales que nada tienen que ver con escribir. Aunque sí tengan que ver con la especulación.

Neal Stephenson: nacimiento del escritor

Si Neal Stephenson se graduó en 1981 no fue hasta 1984 que publicase su primera novela (La gran U), que pasó sin pena ni gloria por el panorama literario. Tampoco tuvo éxito con la siguiente (Zodiac), pero sí que consiguió sentar las bases del rigor y la profunda especulación que caracterizan todas sus obras. O eso dicen por ahí, yo no he tenido la oportunidad de leer ninguno de los dos.

No fue hasta la tercera novela que la estrella de Neal Stephenson empezó a brillar con fuerza. De hecho, esa tercera novela es hoy en día un hito literario que se incluye en la mayoría de listados de libros de ciencia ficción que hay que leer. No digamos ya si el listado se centra solo en el ciberpunk

Snow Crash de Neal Stephenson

Y es que en 1992 Neal Stephenson se consagró en el Olimpo de los escritores de ciencia ficción al publicar Snow Crash, haciendo madurar de golpe el género ciberpunk. Es una novela cortita (sobre todo para ser él quien la escribe) en la que habla de avatares, virus informáticos… De hecho, Neal Stephenson acuña por primera vez los términos metaverso y avatar en Snow Crash. Yo mismo la incluí en el listado de mis 10 libros (o sagas) de ciencia ficción favoritas.

A partir de aquí Neal Stephenson, desde mi punto de vista, ha creado algunas de las mejores obras de ciencia ficción (dura) que se han escrito en los últimos 30 años. Sin embargo, su trabajo parece poseer ciertos altibajos. Hay libros apasionantes y libros… incomprensibles y aburridos entre medias.

Obra de Neal Stephenson

Después de La gran U (1984), Zodiac (1988) y Snow Crash (1992) vienen dos obras un tanto insulsas:

He empezado a leer ambas un par de veces y nunca he terminado de engancharme. Pero fíjate en sus fechas de publicación, porque si algo tiene Neal Stephenson es que escribe… mucho. Más aún si tenemos en cuenta la longitud que tienen esas obras.

Y entre medias de esas dos novelas Neal Stephenson publicó el primer libro de lo que llamaremos el estilo Stephenson 100%:

Neal Stephenson La era del Diamante

Un libro largo, complejo y lleno de infinitos detalles técnicos sobre… cualquier cosa. Obtuvo los premios Hugo y Locus de su año. Con este libro quedó claro que Neal Stephenson es uno de esos escritores de ciencia ficción que, en la mayoría de las ocasiones, es difícil de seguir. O de entender. O ambas.

Después de esta introducción al mundo Neal Stephenson, vino un libro (trilogía cuando lo leí yo, un único tomo reeditado actualmente) que fue el que a mí me enganchó a este escritor:

Un libro narrado en dos líneas temporales (II Guerra Mundial y presente) que habla de criptografía, cifrados, codificaciones y toda una serie de paranoias muy entretenidas sobre la ruptura del código Enigma (en el hilo del pasado). A mí solo con eso, como estudiante de Ingeniería Superior de Telecomunicación que era, me tuvo enganchado durante horas. Además, el motor de la novela (hilo del presente) es construir un paraíso informático de datos libres del ansia cotilla de los gobiernos del mundo dentro de Filipinas llamado la Cripta.

Criptonomicón de Neal Stephenson

Vamos, todo lo que necesitaba un veinteañero que aprendía cosas raras de señales, codificaciones y demás: criptografía, historia de la II GM por parte de un Sheldon cualquiera y una lucha contra los malignos gobiernos mundiales por la libertad de Internet.

Neal Stephenson en Criptonomicón termina de afianzarse como uno de esos escritores de ciencia ficción que llenan cientos de páginas sin despeinarse. Y es que el libro original consta de casi 1 000 páginas. Aunque en España, como siempre, Ediciones B decidiera partirlo en tres tomos y así vendernos tres libros en vez de uno.

Después de Criptonomicón vienen tres libros (o dos trilogías y una duología) de las que no sabría que decir. Bueno, miento, sí que sé qué decirte: me las leí después de descubrir a Neal Stephenson como si fueran oro y no me acuerdo de nada de lo que leí. 3 000 páginas de… notengoniideadequé. No te voy a decir que me aburriera pero… sí, me aburrí.

Este llamado Ciclo Barroco narra un supuesto preludio al Criptonomicón durante los siglos XVII y XVIII. Aunque más que ciencia ficción parecen unos tratados sobre historia de la ciencia. De hecho, hay un artículo publicado en 2007 (aquí) que te da 5 claves para que entiendas si te merece la pena gastar tu tiempo y tu dinero con estos libros:

1) Eres un geek
2) Te interesa sobremanera el origen de la ciencia moderna y los cambios filosóficos que le acompañaron
3) Te interesa sobremanera el origen de las estructuras económicas modernas (bancos, las bolsas de valores, empresas financieras, la moneda unificada…)
4) Disfrutas con las aventuras llenas de acción con luchas con espada al estilo pirata
5) Tienes mucha paciencia y no te importa leer libros largos incluso cuando no está claro cuál es su trama

Yo creo que si no cumples #2, #3 y #5 de manera simultánea… el Ciclo Barroco no está hecho para ti. Aunque corrígeme si me equivoco porque, como te decía, no me acuerdo de nada.

Después de este libro viene mi gran némesis literario con Neal Stephenson.

Anatema de Neal Stephenson

Anatema es un libro de más de 700 páginas en el que Neal Stephenson demuestra su alucinante capacidad especulativa. Diseña un mundo entero, un sistema completo de gestión de ese mismo mundo (y cuando digo completo es completo) y diserta sobre matemática, filosofía y ciencia hasta hartarse. Porque, por si no te has dado cuenta, Neal Stephenson es uno de esos escritores de ciencia ficción que prima el desarrollo especulativo sobre el argumento, la facilidad de lectura o cualquier otra cosa. Y Anatema es la obra que mejor lo representa.

Yo sigo intentando terminarlo.

Luego tenemos dos libros más de los que poco puedo decir:

El primero es una especie de proyecto transmedia y el segundo un tecno-thriller de otras casi 1 000 páginas. Como su tema no me llamó la atención (y sí, con Neal Stephenson hay que ir a leer motivado) no he seguido ninguno de ellos.

Y por último tenemos el último libro que he disfrutado de Neal Stephenson (y mucho):

Un libro del que, en Fantífica, dicen que os dejará el culo torcido. Y es que Neal Stephenson vuelve con la fuerza especulativa de Anatema con detalles técnicos más pormenorizados que en Criptonomicón. Puedes leer mi reseña pinchando aquí. Aunque el resumen es sencillo: la Tierra se va a la mierda y la humanidad necesita salvarse enviando a unos pocos al espacio.

Seveneves de Neal Stephenson

Neal Stephenson fuera de la escritura

Pero Neal Stephenson no limita su trabajo a escribir. Y eso que, como has podido ver, escribir escribe mucho. Porque Neal Stephenson, además de ser uno de los escritores de ciencia ficción hard más prolíficos que tenemos, también colabora y trabaja para varias empresas tecnológicas.

¿Haciendo qué? Investigar alternativas a los cohetes propulsores, proporcionando ideas nuevas sobre geoingeniería, comida y aparatos médicos y temas relacionados con proyectos transmedia (de ahí la escritura de todo lo relacionado con The mongoliad). Todo en distintos proyectos como el que montó el fundador de Amazon (Jeff Bezos) para el transporte aeroespacial: Blue Origin.

No sé tú, pero a mí un curriculum tan dilatado, extenso y variado me parece digno de admiración. Independientemente de que te guste su literatura o no.

En resumen

Neal Stephenson es uno de esos escritores de ciencia ficción que todo el mundo conoce, bastantes han leído y no tantos han disfrutado. Su trabajo literario es extenso, exhaustivo y lleno de una imaginación y una especulación científica A L U C I N A N TE. Sin embargo, su obra puede hacerse pesada, tediosa y larga a la gente que no está acostumbrada a leer pormenorizados detalles sobre cómo o por qué funciona la Estación Espacial Internacional, el cifrado Pontifex o una demostración geométrica para poder cortar un pastel en ocho porciones iguales.

Así que, si te gusta el sado-descriptivo-hiperdetallado-realista-coherente… Neal Stephenson es tu hombre. Junto a otros escritores de ciencia ficción, como Greg Egan, ha conseguido dejarme frito el cerebro en varias de sus lecturas.