Ready Player One es uno de esos libros que, para mi, ha aparecido con unos cuantos años de retraso. Como unos 10 o 15 más o menos. Porque si Ernest Cline lo hubiera escrito por aquel entonces, Ready Player One sería mi libro favorito con amplia diferencia.

¿Por qué? Muy sencillo, porque mi infancia/adolescencia consistió en hacer exactamente lo que Ernest Cline dice que hacen sus protagonistas a todas horas: jugar a máquinas recreativas de los 80, ver películas de los 80, escuchar música de los 80, jugar a juegos de rol… ¡Ah si! Y todo ello aderezado con unas 100 horas de vivir dentro de un MMORPG.

El parpadeo de Ready Player One en cualquier recreativo era el inicio de una magnífica aventura.

Pero, ¿qué es eso de un MMORPG? Intentaré contestar a eso dentro de unos pocos párrafos. Porque antes de eso me gustaría intentar presentar a Ernest Cline.

Ernest cline, el verdadero Ready Player One

Este parece ser el año en que Estados Unidos nos restriega por la cara a todos sus nuevos, flamantes y asombrosos escritores noveles, cuyas primeras novelas se convierten de la noche a la mañana en un éxito de ventas por todo el mundo.

Todo empezó con Andy Weir y su particular Marciano. Un informático que escribió un libro. Un libro que se vendió sólo. Un libro que cautivó a Hollywood. Un libro que hoy también es película.

Y ahora nos llega un tal Ernest Cline, que de la noche a la mañana ha seguido los mismos pasos que Andy. Un libro, un éxito y una película. Aunque Ready Player One ha hecho algo que El Marciano no hizo: convencer primero de que hicieran la película antes de vender el libro. O al menos, eso dice su biografía.

Este escritor, nacido en 1972 en Ohio y residente en Austin (Texas), se dedicó a la poesía y a la dura vida del guionista de cine antes de auto-publicar su primera novela, esta, Ready Player One. Se reconoce a sí mismo como un geek a tiempo completo y la verdad es que, a día de hoy, es algo que puede decir por todo lo alto.

Porque no sólo Warner Bros tiene los derechos de la película para Ready Player One, sino que también ha comprado los derechos de su segunda novela sin pestañear demasiado. Buena o mala, Armada, la novela que Ernest Cline publicó hace unos meses, también tendrá una película a no mucho tardar.

Full-time geek

Ernest Cline es una de esas personas que llevan por bandera el ser geek, algo similar (pero menos despectivo) que lo que en castellano muchos llaman friki. De hecho, el acceso a su página web y a su biografía son una clara imitación de los viejos videojuegos de antaño. Sino, védlo vosotros mismos pinchando aquí.

Y ha conseguido algo que a mi, personalmente, me sorprende. Ha saturado de cultura geek a todo el mundo. No sólo a los apasionados de los videojuegos, la fantasía y los juegos de rol como yo, sino también a la gente normal (o, al menos, a lo que se suele considerar normal).

Aquellos que crecimos junto a un Spectrum, una Nintendo, un 286 y a todas las series de anime y no-anime de los años 80 tenemos algo en común con este libro. Si ademas, posteriormente seguimos creciendo jugando a juegos de rol de mesa, como AD&D, y a Juegos de Rol Multijugador Masivos en Línea (¡bingo! aquí está la explicación de qué es un MMORPG: Massively Multiplayer Online Role-Playing Game). Tales como Última Online, EverQuest, Lineage 2 (al que dediqué mucho sudor, lágrimas y miles de horas junto a un buen puñado de gente) o el archimegafamoso World of Warcraft… entonces tenemos que leerlo.

En definitiva, este es un libro para todos aquellos nostálgicos (o no tan nostálgicos si siguen viviendo ese sueño) de las horas y horas subiendo niveles, consiguiendo objetos y pasando misiones en compañía de un montón de desconocidos avatares.

¡Y para los demás también!

Pero vayamos al grano…

El libro: Ready Player One

He dedicado el apartado anterior a dejar clara una cosa: me ha encantado el libro, pero no soy demasiado objetivo. Soy de esos que con 15 años hubiera pagado por vivir un juego como el que plantea Ernest Cline. Aun hoy me gustaría que existiera.

Portada de Ready Player One
Portada de Ready Player One

Así que, si tú, lector, estás aquí para leer una crítica sobre Ready Player One… será mejor que busques en otro sitio. Porque yo voy a tirarle unas cuantas flores.

Sinopsis

Estamos en el año 2044 y, como el resto de la humanidad, Wade Watts prefiere mil veces el videojuego de OASIS al cada vez más sombrío mundo real. Se afirma que esconde las piezas de un rompecabezas diabólico cuya resolución conduce a una fortuna incalculable.

Las claves del enigma están basadas en la cultura de la década de 1980 y, durante años, millones de humanos han intentado dar con ellas, sin éxito.

De repente, Wade logra resolver el primer rompecabezas del premio, y a partir de ese momento debe competir contra miles de jugadores para conseguir el trofeo.

La única forma de sobrevivir es ganar; pero para hacerlo tendrá que abandonar su existencia virtual y enfrentarse a la vida y al amor en el mundo real, del que siempre ha intentado huir.

Análisis

En Ready Player One nos encontramos ante un mundo distópico situado dentro de 30 años. Tiempo en que la sociedad se ha venido abajo, los recursos son extremadamente escasos y la pobreza y las barriadas se han convertido en la forma de vida más habitual de la gente. En donde un joven que no tiene nada emprende la búsqueda de las tres llaves que concederán a su poseedor pleno derecho para ser el único heredero del testamento de James Halliday.

Y, ¿quién es James Halliday? Es el hombre que desarrolló Oasis, el videojuego al que todo el mundo juega. En el que todo el mundo vive. Cientos de miles de millones de dólares de fortuna y el control de la empresa más poderosa del planeta están en juego. Aunque después de cinco años, nadie ha conseguido desentrañar la primera prueba que desbloqueará la primera de las tres llaves: la llave de cobre. Hasta que Wade Watts lo consigue, convirtiéndose en una de las personas más famosas y más buscadas, no sólo de Oasis, sino también del mundo real.

¿Veis por dónde van los tiros? Ready Player One es una novela que va a seguir todos y cada uno de los pasos del viaje del héroe. Si, de ese tipo de construcción literaria tan típica de las novelas de aventuras (sean del género que sean). Una construcción que se puede reducir a tres pasos. Una introducción o llamada a la acción para nuestro protagonista que, al principio, rechazará o le costará aceptar, para seguir con una serie de misiones de gran dificultad que le pondrán en serio peligro. Y finalmente un enfrentamiento que afectará a su mundo real en la que, a pesar de tener todo en contra, terminará venciendo sobre el mal.

Si señoras y señores, es un formato de novela muy trillado, y de tan trillado resulta terriblemente efectivo. Y Ernest Cline en Ready Player One aprovecha este esquema clásico para envolvernos en su Oasis particular, dotándolo de un atractivo muy especial: su pasión por los años 80.

Wade Watts se enfrentará al reto de su vida. Rodeado por la pobreza de una de las barriadas de caravanas en las que malvive, encerrado entre la chatarra, una tía insufrible que sólo le mantiene para obtener los beneficios sociales que le otorga el estado para su manutención y un futuro más negro que el de un agujero negro. Decide aislarse de un infernal mundo que se desploma a su alrededor. ¿Dónde? En un increíble MMORPG que se ha convertido en el maná de una sociedad podrida: Oasis, un mundo digital que tiene todo lo que él necesita.

Y es que Oasis no sólo es un juego, también es un sitio donde se realizan reuniones de trabajo a distancia, las empresas tienen sus sedes digitales cuyos trabajadores también digitales en donde se mueven millones de dólares reales. Porque Oasis es internet, internet es Oasis y facilita el desarrollo de cualquier tipo de profesión virtualizable de una manera que a día de hoy podríamos llegar a esbozar.

Todo el mundo vive una segunda vida dentro de Oasis, y allí es donde gastan la mayor parte de su tiempo y dinero. Incluso los estudiantes, ya que posee un sistema de educación 100% online.

Un sistema de educación que es el que permite a Wade conectarse gratuitamente a Oasis. Donde, en un planeta virtual, se encuentran un montón de escuelas hechas a base de unos y ceros, en las que los alumnos y los profesores son entes humanos digitalizados. Con todas las ventajas que esto conlleva: control de asistencia sin defectos, imposibilidad para hablar durante una clase (controles de voz desactivados), desactivación de todo lo que pueda distraer la atención del alumno, …

Y es ahí, sentado en su inexistente pupitre (dentro de un montón de chatarra), pasando las páginas del diario que tiene sobre la búsqueda de la llave (moviendo las manos vacías en el aire, delante de su sistema de realidad virtual), donde encuentra la solución que tanto buscaba.

Aquí entran los años 80. Porque todas las pruebas y los acertijos de Ready Player One están escondidos entre cientos de miles de juegos, videojuegos, series, películas y canciones de la década de 1980. Una década que volvió loco a James Halliday y que, todos aquellos que quieran obtener su herencia, tendrán que amar, adorar y conocer a la perfección.

Pero Wade no estará solo para ocupar la casilla de Ready Player One de la particular máquina recreativa de Halliday. Una empresa decidida a controlar Oasis hará todo lo que esté en su mano (legal o no) para hacerse con el poder de las tres llaves antes que nadie. Una carrera contra el tiempo, unos enemigos con todos los recursos a su alcance y contra las locuras de un viejo adorador de los años 80.

¿Quién quiere ser el Player One?

Ready Player One.

Conclusión

Ready Player One es una novela de acción que gustará a prácticamente todo el mundo. Se lee muy fácil y entretiene desde la primera hasta la última página.

Si además de lectores sois crecidos/nacidos en los años 80 y disfrutasteis como nadie del nacimiento de las consolas, las salas recreativas y todo lo que aquella maravillosa década nos ofreció… entonces tenéis que leer Ready Player One.

[sc:RPO_PP ]


Escrito por David Olier para el blog El Rincón de Cabal.

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    Comentarios

    1. Llego a esta entrada de la mano de Ana Gonzalez.

      Y claro, nacido en el 62, y crecido (bastante crecido ya) en los 80, me siento bastante identificado, sobre todo cuando hablas de AD&D (y no de D&D) y de Everquest o Ultima (fijate que casualidad, justo hace unos dias que he vuelto a jugar a EQ).

      la primera vez que oi hablar de este libro feu a mi amigo Chema Pamundi, en una charla que dio (https://www.youtube.com/watch?v=fVLjOHe7FQ0). En ella explica como hay una escena en que tiene lugar en La Tumba de los Horrores, un aventura clásica de alto nivel de AD&D, escrita por Gary Gygax, nada menos. Según contaba Chema, se puede coger el mapa de la aventura y seguir la narración.

      Yo jugué esa aventura en los 80 (infernal, por cierto, solo hay dos monstruos lo demás son todo trampas mortales), y además me molaba todo el resto del entorno, así que tenía que leerlo.

      Una vez leído me pareció previsible y ligero, y sobresaturado de referencias, en realidad no es una novela, es una guia a la cultura de los 80, como tal cumple perfectamente, como novela flojea un poco para mi gusto.

      • Me parece bastante acertada la comparativa con una guía de cultura de los años 80.

        Como decía al principio de mi reseña, no soy objetivo en absoluto con este libro. Más que nada porque la idea, el entorno y las referencias eclipsan todo lo demás. Al menos en mi caso.

        Cierto es que desde el principio puedes saber casi con todo lujo de detalles cómo va a avanzar la novela. Pero preferí disfrutar de mis propios recuerdos.

        Y eso, al final, es algo que hay que saber reconocerle a Ernest Cline. Ha sabido jugar con la nostalgia de un par de generaciones para que no solo le compremos el libro sino que hablemos muy bien de él.

        Siento enrollarme tanto y repetirme más aún. Pero creo que la unión de esa nostalgia con un argumento, por predecible y sencillo que sea, siguen dejando sobre la mesa un gran trabajo.

        Eso sí, no he leído muy buenas críticas sobre su segundo trabajo….

        Muchas gracias por tu sensato comentario 🙂

    2. Siento disentir, el libro exuda mediocridad por los cuatros costados. El contexto esta superficialmente tratado, los personajes son planisimos e incluso el protagonista tiene una chatura aterradora
      En cuanto al estilo narrativo y descriptivo es pesimo, osea, propio de un aficionado con pocas luces con sobredosis de nostalgia.
      Es cierto que se lee de un tiron, que trata de mantener el ritmo (no lo logra) y es algo divertido las referencias a los años 80 (usadas hasta la saturacion, el arbol tapando el bosque) pero hasta ahi llega.
      Parece una hamburguesa de una cadena de comidas rapidas de mala calidad.

      Les aclaro que no la lei con animo critico sino pasatista, igualmente esperaba algo mejor…

      Saludos

    3. Creo haber leído la mitad del libro, no lo recuerdo bien. Me llamó la atención la sinopsis y comencé a leer. Al cabo de unas horas quedé hastiado.

      No me hastió la historia ni los personajes, quedé mentalmente hastiado con el autor y sus repetitivas e innecesarias referencias a la cultura de los 80. Es que el personaje pasó de ser una creación del escritor a convertirse en el propio escritor dentro de la historia. Lo peor es que en todo momento el libro me decía: “Los 80 son lo máximo, no lo puedes negar”.

      Lamento que la industria del cine se fije en obras de ese nivel, pero sin duda es culpa de nuestra mediocridad como escritores y lectores.

      Felicitaciones por la página, la acabo de descubrir y ya me ha servido para planificar de mejor manera mis obras.

      Saludos!

    4. No tengo clara mi opinión con este libro. Nací en 1981 por lo que me suenan la mitad de las referencias que hace, aún así, muy a mi pesar, no me fascinó, “solo” me gustó.

      Me pareció un libro muy simplón y nostálgico, como si volviera a ver la película de Los Goonies y descubriera ahora lo predecible que es todo. La diferencia es que Los Goonies sí me consiguen sacar una sonrisilla 🙂

      Pero después de lo anterior tengo que decir que leer este libro fue lo que me hizo plantearme escribir uno, verlo como algo a mi alcance, y creo que esa es la peor crítica que podría haberle hecho jajaja

      Supongo que sabéis que en marzo de 2018 se estrenará la película, dirigida por nada más y nada menos que Steven Spielberg y, para mayor goce, la banda sonora corre a cargo de John Williams. Creo que va a ser una de las pocas veces que la película supere al libro y, si aún dudas si leerlo, hazlo, aunque sea para poder ver la película después 🙂

      • Me imagino a Spielberg dando palmas con las orejas cuando escuchó que existía un libro que ensalzaba todavía más que él la cultura de los 80. Aunque supongo que Ernest Cline escribió RPO con exactamente esa intención.

        Esperemos que estés en lo cierto y la película supere al libro. Aunque estando el señor SS de por medio, seguro que no escatiman en recursos para que eso suceda.

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