Nicholas Avedon, además de ingeniero de software, es un escritor y bloguero especializado en un subgénero muy concreto de la ciencia ficción: el ciberpunk. En su blog habla de cine, literatura y series relacionadas con el género. También ha publicado una novela (11,4 sueños luz) y una antología de 20 relatos (Histerias Ficticias).

Para el que no ha sido iniciado, la palabra ciberpunk tiene una sonoridad algo antigua y con sabor a sucio. Incluso un toque metálico. Sin embargo, en el fondo la mayoría sabe lo que es el ciberpunk, aunque no sea consciente.

Qué es el ciberpunk

El ciberpunk es la visión oscura de la ciencia ficción en el cine. Es la distopía, el futuro sombrío, a menudo sobrepoblado y gobernado por grandes corporaciones que dominan de facto el destino de la raza humana. Grandes y fascinantes lujos futuristas contrastan con callejones mugrientos y atestados de miserables. Lo has visto en clásicos como Blade Runner o Robocop, atisbado de fondo en Minority Report o visto muy de cerca en Chappie. En series de televisión como Más allá del límite muchos episodios tenían la textura de grano gordo y los neones y pasadizos iluminados del Ciberpunk. Si además gozaste con Akira o Ghost in the shell en el fondo, eres un experto.

Blade Runner

Sin embargo, esa es sólo la capa visual del ciberpunk. Si rascamos un poco más, veremos que hay mucho más. De hecho, los puristas consideran que el verdadero Ciberpunk murió en los años 90. Pero claro, hay gente que dice que el rock’n roll murió en los 70. Y aquí estamos, hablando de punk. Perdón, Ciberpunk, el peculiar movimiento cultural de apariencia efímera que surgió a principios de los años 80, inspirado por el movimiento punk, la generación Beat y la ciencia ficción. Una mezcla explosiva. Parte de nuestra cultura actual.

William Gibson

Érase una vez un joven escritor de familia desestructurada. Hoy le llamaríamos friki, en su día, lo más parecido era ser fan de la generación Beat, especialmente de Ginsberg, y además aficionado a la ciencia ficción. Este chaval se juntaba con unos amigotes un tanto especiales, uno incluso tenía su propia banda de punk. Daba igual que nuestro pequeño escritor no tuviera ni la más mínima idea de informática o cualquier otra ciencia numérica. Al fin y al cabo ni se graduó en el instituto. Lo importante es que nuestro pequeño friki visualizó como sería el futuro.

William Gibson

Imaginó un mundo gobernado por dos o tres grandes empresas que controlaban el mundo y suministraban el ocio, el trabajo y cualquier artículo que pudiera necesitar el hombre. A condición de vivir pegado a una cosa llamada la red y sumergirse en ella a través del ciberespacio.

Este pequeño friki se llamaba William Gibson y en 1984 publicó un libro llamado Neuromante que según palabras de la revista Time:

No hay forma de expresar lo radical que fue Neuromante cuando apareció.

Ganó los premios más relevantes de la ciencia ficción y vendió 6,5 millones de copias de un libro que Time clasificó como una de las mejores 100 novelas de habla inglesa del siglo XX. He de reconocer que a mí me pareció durillo de leer, lo mismo que me ocurre con otras obras maestras de la literatura.

La estética del ciberpunk

Gibson es considerado uno de los padres fundadores del movimiento ciberpunk: ¿os suena Jhonny Mnemonic? No solo firmó el guión sino que fue quien escribió la historia corta original. Pero él solo fue el iniciador de algo que todavía hoy perdura.

Johnny Mnemonic

De no ser por Alien y Blade Runner, las dos primeras películas de ciencia ficción con estética ciberpunk, nuestras retinas no hubieran calado esa filosofía basada en la genial frase alta tecnología, vida de miseria que reflejan de forma magistral Blade Runner o Jonny Mnemonic. El ciberpunk rompe los cánones de la ciencia ficción, hasta el punto que muchos fans de la ciencia ficción dura echan en cara al ciberpunk el no molestarse en explicar la tecnología ni cual es el funcionamiento del mundo.

Como si hiciera falta.

No han entendido nada: en el ciberpunk no hace falta explicar nada, porque a nadie le importa el mundo. La realidad apesta. No hay héroes, ni villanos. No existe el bien ni el mal. Todos están en un barco que se hunde y su única intención es aguantar un poco antes de empezar a mojarse los pies, como sea, incluso vendiendo su alma hueca a la tecnología, el nuevo aliado del diablo. De fondo, guitarras eléctricas y tras unas gafas de espejo y enredadas entre tiras de cuero rojo, unas prostitutas de tres pechos observan sin prisas como se hunde lo que llamamos realidad.

Drogas, rock’n roll, chupas de cuero y hackers

Eso es ciberpunk: Drogas, implantes, realidad virtual, sexo, violencia, inteligencia artificial y la búsqueda del sentido de la vida. La tecnología es lo de menos, al fin y al cabo los que viven en la calle, tienen sus propios planes para usar esta tecnología a su manera. La prosa ciberpunk es rica en crear nuevos términos y en adoptar como propias invenciones anteriores, huérfanas de universos creativos: cibernética, phreaking, ciberespacio. Para las generaciones de hoy día son parte de una realidad. Hace treinta y cinco años, fruto de la imaginación de unos escritores, unos pirados que iban por libre.

Del mismo modo que la generación beat de los 50 influyó en la cultura hippie, el ciberpunk ha influido en la cultura actual de Internet. El término tekkie fue acuñado por Paul Saffo en 1993. Ocho años después, en 2001 internet y la cultura hacker es omnisciente. Herencia del Ciberpunk de los 80, ya no se usa el término Phreaking, pero durante los 90 era muy común que los piratas informáticos que actuaban sobre los sistemas de telefonía fueran de la mano de lo que hoy conocemos como hackers. Hoy el hacking ya no es un ideal, sólo una manera más de ganarse la vida, ni siquiera de manera especialmente lucrativa. Exactamente como predijeron, al igual que el ciberespacio (Internet) y la realidad virtual (busca en Google ‘Sony VR’ o ‘Oculus Rift’ si no me crees).

La historia literaria del ciberpunk

Algunos dicen que el ciberpunk es la mejor campaña de marketing que ha tenido la ciencia ficción. Y citan a grandes autores clásicos como Phillip K. Dick y a la temática de sus obras (que inspiraron películas como Blade Runner, Minority Report o Desafío total). Lo cierto es que una de las señas de identidad del ciberpunk es el culto a la estética del perdedor. Dick pasaba por ahí, pero nunca se fijó en eso, estaba demasiado liado buscando lo que no se veía como para fijarse en la mierda que flotaba en sus mundos. Mucho menos otros autores ‘clásicos’ de la ciencia ficción como Ballard, Lem, Pohl o Silverberg.

En el potente relato Zona libre de uno de los autores padres del Ciberpunk, John Shirley se mencionan cuatro detalles que juntos no habían sido unidos en una misma narración futurista donde primara una forma estética: música rock, drogas, sexo de pago e implantes cibernéticos. Jamás habían ido de la mano de algo cercano a una prosa trabajada, con una lírica urbana como la de Shirley. No tan recargada y compleja como la de Gibson, pero ciertamente, el ciberpunk original de los 80 tiene un estilo propio y único, que se permite el lujo de adornar con fulanas vestidas de cuero y gafas de espejo. Un guiño para despistar a los que se quedan atónitos en la superficie.

Hartos de dragones, de óperas espaciales y de sagas galácticas llenas de orden y magnificencia, Gibson, Sterling, Cadigan, Rucker y Shirley crearon una nueva forma de expresión. Su sabia y su rompedora visión del futuro no venía de la nada. Indudablemente influenciados por Ginsberg y la generación Beat, el realismo sucio, quizás por el dadaísmo y desde luego por el punk, rompieron totalmente con la ciencia ficción, creando un género que transcendía lo literario, creando un estilo propio que rápidamente fue adoptado por el cine aunque hay que destacar que Blade Runner, estrenada en 1982 fue anterior a Neuromante, de 1984. El propio Gibson que estaba escribiendo su libro cuando vio la película, supo que aquella textura era la misma que tenía las tripas de su literatura.

La segunda ola ciberpunk.

Los propios padres del ciberpunk ya dieron por muerto a su vástago huérfano de madre en los 90. Pero desde el imperio del sol llegaron nuevas visiones. Los japoneses trajeron del sintoísmo y del manga, una nueva versión -mejorada- del ciberpunk anárquico de los 80: el alma de las cosas. Los japoneses dominaban el arte de dotar a las máquinas de vida, y a los seres humanos de máquinas. Katsujiro Otomo, Masamune Shirow y Mamoru Oshi. Lo demostraron con el primer manga que desbordó sus fronteras: Akira. Una obra maestra del manga que representa la quinta esencia del ciberpunk nipón de los 90. Junto con otras obras maestras como Ghost in the Shell, representan la visión japonesa del ciberpunk. Los puntos en común con la generación del 80 están ahí: estados descompuestos y corruptos en manos de meta-corporaciones, tecnología invasiva para la intimidad del ser humano, hasta llegar a lo más profundo. Un mundo sin esperanza, sucio, podrido y oscuro. La lucha por sobrevivir y una estética, definitivamente lejana de la ciencia ficción clásica.

Si bien en los 90 los japoneses dieron imagen al Ciberpunk, los nuevos autores como Neal Stephenson dotaron al género de tramas más cercanas al cine negro y más cercanas a la ciencia ficción, usando la informática como tema científico de base. En la Europa continental el género se mezcló con otras corrientes nuevas, generando el BioPunk y dando cada vez más importancia a la tecnología informática en detrimento del espíritu.

La tercera ola ciberpunk

Si se pudiera hablar de una tercera ola ciberpunk, estaríamos hablando de autores que nada tienen que ver culturalmente con Gibson, pero sin embargo han sabido coger el testigo. Hablamos de obras como Carbono Alterado del británico Richard Morgan o *Ready player One” del estadounidense Ernest Cline. Futuros clásicos.

Cine ciberpunk

Es lo fácil: citar las grandes obras clásicas del género que todos pueden reconocer. Sin embargo, nadie se pone de acuerdo en una lista única. El ciberpunk tiene al menos cinco facetas: la estética, la social, la tecnológica, la argumental y la ambiental. Si nos ceñimos estrictamente al ciberpunk de los 80 no existe ninguna película excepto Johnny Mnemonic que tenga todo, al fin y al cabo la escribió el propio Gibson, pero si somos un poco más abiertos y consideramos tres o cuatro de esas categorías podemos encontrar películas que nos sorprendan.

Esta sería mi selección de las diez películas ciberpunk por excelencia:

  1. Blade Runner (1982). LA película de referencia visual del ciberpunk. Basada en una de las historias de * Phillip K. Dick. Enorme.
  2. Robocop (1987). Puede parecer lo contrario, pero tanto la primera parte como la segunda son puro ciberpunk, con exceso de tiros, eso sí.
  3. Akira (1988). Un enorme clásico.
  4. Desafío total (1990). Película tan compleja que abarcaría varios subgéneros de la ciencia ficción además del ciberpunk. Basada en una de las historias de Phillip K. Dick.
  5. Ghost in the Shell (1995). Junto con Akira, la referencia japonesa del ciberpunk.
  6. Johnny Mnemonic (1995). Firmada y posteriormente repudiada por el propio Gibson.
  7. Matrix (1999). Aunque cogido con los pelos, ya que es más bien una distopía futurista, se podría decir que la estética, la tecnología, la sociedad y el ambiente encaja.
  8. Minority Report (2002). Un clásico, donde el mundo que recrea es puro ciberpunk. Basada en una de las historias de Phillip K. Dick.
  9. Autómata (2014). ¡Una película española en la lista!, ¡y encima de Antonio Banderas! Los que no la habéis visto, deberíais darle una oportunidad, es una película con una buena ambientación, una trama interesante aunque la he metido en la lista con calzador.
  10. Dredd (2012). No siendo puro ciberpunk, la ambientación brutal y la trama social junto con el apoyo de la tecnología me ha hecho decantarme por incluirla entre las diez recomendadas.

Y ahora os sorprenderé con otras siete películas que sin ser 100% ciberpunk contienen algunas dosis fuertes de la misma droga que infecta cualquier mundo ciberpunk:

  1. Videodrome (1983). Película de género inclasificable. Supongo que lo más cercano sería el ciberpunk, pero teniendo en cuenta muchísimas salvedades. No obstante, tremenda película.
  2. Brazil (1985). Otro ejemplo de arte visual. Una auténtica pesadilla, sería quizás la única forma de ciberpunk con rastros de humor cínico y absolutamente ingenioso. Muy oscura a pesar de todo.
  3. Strange Days (1995). No, no es ciberpunk, y de hecho no transcurre en el futuro: pero lo que plantea, el argumento y el ambiente casi lo son.
  4. Existenz (1999). Realidad virtual, videojuegos y realidad. Podría haber sido el guión bastardo fruto de un escarceo entre Gibson y Dick.
  5. Hackers (1995). Vale, sale Angelina Jolie, obviando el tema, es de las pocas que tratan el tema del Hacking de una forma similar al ciberpunk clásico. Quizás sea la que peor ha envejecido.
  6. Chappie (2015). Inteligencia Artificial, bajos fondos, corporaciones, robots, acción, búsqueda de lo humano entre lo inhumano. ¡Lo tiene casi todo!
  7. The running man (1997). Otra del bueno de Arnold. La trama, el mundo… podría ser ciberpunk si no fuera un blockbuster de acción. Película divertida en cualquier caso.
  8. Her (2013). Vale, algunos me querrán matar, pero es la única película que conozco que trata el tema de la Inteligencia Artificial y las redes como dios manda. Es una buena película de ciencia ficción que se podría haber llevado sin demasiado esfuerzo a una trama ciberpunk.

Televisión ciberpunk

En el cine algunas fuentes enumeran más de un centenar de películas ciberpunk, yo solo he elegido aquellas que considero de calidad suficiente. Hay muchas cintas que podrían encajar, pero son tan infumables que he prefiero omitirlas, por eso y por qué no las he visto y por tanto no puedo hablar de ellas. Bien, pero ¿y qué pasa con las series de televisión?, ¿hay series ciberpunk? Malas noticias: no hay gran cosa.

Sin duda la serie actual The expanse debería ser mención especial, aunque no se puede considerar ciberpunk, al menos yo no lo haría. Pero es tan buena que casi se le puede perdonar que falten algunos elementos clave. El estilo lo tiene. ¿No se le puede perdonar que sea más space opera que ciberpunk?

Quizá la que más se parezca pueda ser Black mirror, excepto que habla de una sociedad mucho más cercana al presente que a un futuro oscuro. No obstante, la temática de la mayoría de sus capítulos, centrada en el efecto de la tecnología en la sociedad es muy cercana al ciberpunk. Además es una serie de ciencia ficción más que correcta, muy bien realizada.

Por otro lado tenemos a Mr. Robot una buena de serie que aborda muchos temas similares, pero que es demasiado cercana para considerarse ciberpunk. Tampoco hay en ella IAs ni implantes. Si algunas drogas bien conocidas, sexo juvenil y corporaciones malvadas y un mundo a la deriva, pero no es suficiente. Es una versión hacker de El club de la lucha. Quizás si hubiera estado rodada en Tokio tendría la estética adecuada, pero no, tampoco es ciberpunk.

Si buscáis en la wikipedia veréis que Dark angel es catalogada como Ciberpunk, pero que en la propia sinopsis habla de cómo la protagonista intenta llevar una vida normal en un Seatle post-apocalíptico. No, este tipo de “ciberpunk” no tiene nada que ver con el que he descrito durante todo el artículo. Este tipo de ciberpunk solo utiliza las luces de colores, la terminología y un futuro más o menos tecnificado y post apocalíptico como excusa para narrar una ficción. No hay nada más, no os dejéis engañar por las luces de colores.

Caprica (2009), una especie de spinoff de la estupenda Galactica, es casi, casi, casi ciberpunk. Solo le faltaría matizar algunas cosas, pero podemos considerarla quizás uno de los mejores exponentes de la ficción televisiva ciberpunk: inteligencia artificial, mundos virtuales, implantes, drogas, sociedades dominadas por grandes poderes, incluso cultos religiosos y la búsqueda del verdadero significado del ser humano. Lo único que impide que sea una serie ciberpunk son sus protagonistas.

Y ya para ir terminando, tenemos la muy mejorable Almost human que fue cancelada hace un par de años. En los 90 teníamos a Max headroom, pero a la que faltaban muchos elementos para considerarse puramente ciberpunk. A punto de estrenarse “Carbono alterado” promete ser puro ciberpunk, ya que está basado en la novela Carbono alterado de Richard K. Morgan, uno de los referentes del nuevo Ciberpunk. Todavía no se ha estrenado, crucemos los dedos.

Me dejo de lado voluntariamente series de como Real Humans o Charlie Jade que si bien son buena ciencia ficción se alejan mucho del ciberpunk.

Literatura ciberpunk

Y por fin, antes de terminar, citaré las seis obras ciberpunk que deberías leer y que representan las diferentes fases del género. Las dos primeras representan la base. Las dos siguientes la nueva generación, y las dos últimas, las nuevas generaciones.

  1. Neuromante (William Gibson, 1984)
  2. Mirrorshades. Una antología ciberpunk (Varios, 1986)
  3. Snow Crash (Neal Stephenson, 1992)
  4. Diaspora (Greg Egan, 1997)
  5. Carbono alterado (Richard Morgan, 2002)
  6. Ready Player One (Ernest Cline, 2011)

En literatura existen muchos más matices que en el cine. También hay muchas más obras donde elegir, por eso he elegido solo seis, por que si meto diez, no tendría justificación para no meter veinticinco, y puestos, cien. Y claro, debería hablar de lo que he leído y seguro, seguro que me he dejado muchas grandes obras por leer y que deberían estar en la lista. Creo que con esas seis, muestras de las tres etapas del ciberpunk, es imposible equivocarse.

Un último consejo: Leed Neuromante.

Neuromante Ciberpunk

Fuentes:

https://cyberpunkdatabase.net
http://imdb.com

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