La semana pasada hablamos sobre cómo viajar en el tiempo sin paradojas temporales. Te conté qué tipos de paradojas existen (abiertas o cerradas) y te hable de 3+1 soluciones para evitarlas, pero lo hice sin hablar de máquinas ni de tecnología.

Así que hoy vamos a hablar de máquinas y tecnología para viajar en el tiempo, sobre cómo enfocarlo y sobre qué parece más verosímil a la hora de viajar en el tiempo. El causar o no paradojas temporales dependerá de lo morboso que quieras ser con tu historia. Pero ya te voy avisando que es mucho más divertido hablar de paradojas.

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Cómo viajar en el tiempo

Se te pueden ocurrir muchas maneras de viajar en el tiempo, desde una nave espacial que entra en un campo paradójico que la lanza hacia atrás hasta un experimento con un acelerador de partículas que consigue ese retroceso temporal. Pero yo quiero contarte tres maneras de enfocar un mismo efecto físico que parece prometedor para transmitir algo hacia el pasado.

No es muy científico (porque no está probado), pero se apoya en varios conceptos que sí existen. El más útil de todos es el funcionamiento cuántico de la materia.

Sí, ya sabes que si lees o escribes ciencia ficción, añadir eso de cuántico a algo ya lo convierte en apasionante. Sin embargo, en este caso los efectos cuánticos que se han observado en diferentes experimentos apuntan a que podría ser cierto lo que voy a contarte. Eso sí, imagina lo que viene a continuación como si fuéramos seres diminutos que viven en un espacio plano de dos dimensiones que teorizan al respecto de cómo será la tercera dimensión. O mejor, como si fuéramos seres humanos en tres dimensiones intentando explicar cómo es la cuarta dimensión.

El principio: retroceso cuántico

Se ha postulado que existe la posibilidad de que ciertas partículas viajen hacia atrás en el tiempo. ¿Recuerdas cuando te hablaba sobre el teletransporte y te dije que se podía transmitir información de manera instantánea entre dos puntos cualesquiera? Pues bien, existe la posibilidad de que no solo puedas alejar dos partículas entre sí en el espacio, sino que puedas alejarlas en el tiempo.

Si tuviéramos una pareja de partículas hermanadas a nivel cuántico y pudiéramos enviar a una de ellas hacia atrás, teniendo en cuenta que lo que hagamos en una lo hará inmediatamente igual la otra… ¿podríamos viajar en el tiempo?

La ciencia puede que diga que no, pero nosotros vamos a decir que sí.

¿Cómo?

1. Viajar en el tiempo con un origen y un destino fijos

La opción más sencilla para viajar en el tiempo utilizando esta cualidad cuántica de la materia sería no hacerlo hacia atrás, sino desde delante.

Imagínate que creamos una máquina capaz de percibir esas perturbaciones en la fuerz… digoo, en las partículas que estamos usando. Tú, yo y nuestro equipo de ingenieros y físicos cuánticos creamos esa maravilla tecnológica. ¿Podemos viajar en el tiempo? No, todavía no. Pero… ¿qué pasará dentro de 50 años?

Si dentro de 50 años tenemos la misma máquina activa, ¿no sería posible enlazar la máquina de hoy (en el futuro) con la máquina que creamos hace 50 años? Parece lógico pensar que sí.

De este modo, estaríamos viajando en el tiempo entre un origen y un destino. Ahora bien, ¿cómo nos enfrentamos a las inevitables paradojas temporales que surgirán? Los universos paralelos no parecen cuadrar, los entramados temporales relativos puede que sí… pero lo que parece innegable es que al hacerlo nos vamos a cargar el futuro.

2. Viajar en el tiempo sin poder alterar nada

La segunda opción sería crear esa misma máquina y conseguir que nuestro dominio de los efectos cuánticos replicasen los sucesos que precedieron a esa máquina. ¿Qué lío de frase, verdad? No te preocupes, está escrita aposta.

Ahora esa máquina no viaja hacia una homóloga suya en el pasado o en el futuro, sino que lo que hace es reconstruir el pasado a en su alrededor inmediato. De esta forma, los que estén dentro de la máquina tendrán la percepción de que han conseguido viajar en el tiempo, mientras que los que estén fuera los verán como si fueran idiotas mirando pasmados por las ventanas de la máquina.

Viajar en el tiempo 12 monos

No existirán las paradojas temporales al viajar en el tiempo así (básicamente porque no estarías viajando en el tiempo), pero tendría un uso muy limitado:

  • La máquina solo muestra el pasado de las inmediaciones de su ubicación.
  • No puedes intervenir o participar en ese pasado

En cuanto alguien cruce el umbral de la máquina, volverá a su presente. Bueno, eso, o el campo que hemos generado alrededor lo destruirá. Tú eliges 🙂

3. Viajar en el tiempo a través de la consciencia

Este método fue el que utilicé en el relato La ley de los viajes en el tiempo del libro La imaginación también muerde. ¿Qué pasaría si no pudiéramos enviar materia al pasado?

Ten en cuenta que estamos hablando de que dos partículas comparten sus estados en distintos puntos en el tiempo. ¿Qué nos permite hacer eso? ¿Nos deja viajar en el tiempo? Yo diría que no, que lo que nos deja es enviar unos y ceros al pasado. ¿Y qué es eso? Un envío de información.

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Mi hipótesis para ese relato fue los seres humanos actuamos como emisores y receptores cuánticos de nosotros mismos. De esta forma, viajar en el tiempo es algo que podríamos hacer entre dos puntos temporales en los que nosotros ya existiéramos. ¿La pega? Que viajaríamos de nosotros a nosotros, de nuestro cuerpo a nuestro cuerpo.

Y por tanto viajar en el tiempo así haría que nuestro yo futuro viajase al pasado… ¡Y que nuestro yo pasado viajase al futuro!

Qué paradoja genere eso dependerá de tu enfoque (universos múltiples, línea temporal única, nuevas líneas temporales…), pero parece claro que al menos uno de tus yo va a estar algo jodido.

4. Enviar información a través del tiempo

La consecuencia natural de decir que no podemos viajar en el tiempo en cuerpo pero sí podemos hacerlo en alma es el hecho de que sí podemos enviar información a través del tiempo.

Si creásemos esa súpermáquinaquetecagasdeguay capaz de alterar cuantos a través del tiempo, seríamos capaces de enviar pulsos de información hacia atrás (o hacia delante).

Eso sí… ¿quién sería capaz de percibirlos? Haría falta una máquina de características similares para percibir esas alteraciones… pero, oye, ¿no somos escritores de ciencia ficción? Vamos a dar por hecho que esas variaciones afectan a la televisión, la radio, los ordenadores… a algún dispositivo electrónico capaz de percibir las fluctuaciones cuánticas que estamos enviando.

De esta forma, alguien en nuestro pasado más remoto (bueno, tampoco tan remoto si necesita un aparato que mida ondas electromagnéticas) podría recibir la información que le enviemos.

En este caso yo, si fuera tú, no buscaría evitar paradojas temporales. Aquí lo más divertido sería precisamente utilizar una línea temporal única y analizar qué es lo que pasaría en el futuro al enviar información clave al pasado.

En resumen

Las imposibilidades físicas para viajar en el tiempo no deben suponer un problema, sino un aliciente para escribir historias sobre esas mismas dificultades. La ciencia ha avanzado mucho, la tecnología también, pero sigue siendo difícil concebir algo que sea capaz de moverse entre las arenas del tiempo con total libertad.

Sin embargo, estos cuatro métodos para viajar en el tiempo tienen una base más o menos sólida que te permitirán hablar sobre cómo es posible que algo haya ido o venido a través del tiempo. Ahora bien, que quieras evitar o explotar las paradojas temporales subsiguientes… ¡es cosa tuya!

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    Comentarios

    1. Sin duda, el tema de las bases científicas de los viajes en el tiempo dan para complejas cuestiones de la física cuántica; algo que a todos nos fascina, aunque no tengamos unos conocimientos de física extraordinarios. Y la verdad es que hay mucho en lo que pensar. Sobre base real, cuando tenía 16 años (Allá por 2005) me pasó algo que bien podría ser parte de la trama de un relato de ciencia ficción y que iría en relación con los casos “3. Viajar en el tiempo a través de la consciencia” o “4. Enviar información a través del tiempo”. Estaba un día paseando por un parque, en plena tarde, un día cualquiera, haciendo algo cualquiera, cuando de repente me vi a mí mismo hablando en clase con el profe y los demás compañeros sobre que todos habíamos olvidado traer los disquetes que necesitábamos para la actividad que íbamos a hacer al día siguiente, de la que me había olvidado por completo. Gracias a esas imágenes que me llegaron con una sensación de algo que se planta ante tus ojos y lo reproduce tu cerebro sin que tengas control alguno sobre ello, con notable nitidez y claridad, como si me hubiera caído un rayo, pude acordarme de traer el disquete y, cuando lo traje, pude comprobar, para mi sorpresa que yo era el único que había traído ese disquete y que, por tanto, si no hubiera visto eso, era probable que yo no me hubiera acordado y se hubiera cumplido a rajatabla lo que pasó por mi mente. Sobre esto, trato de tener la mente abierta y pensar que quizá no fue una casualidad en mi imaginarme posibilidades y que se den los hechos, que todavía hay mucho que desconocemos de la física y que, aunque no somos muy conscientes de ello, nuestro planeta, y nosotros con él, está en constante movimiento a través del espacio y estamos rodeados de cosas que no terminamos de entender o de comprobar; con lo que entra dentro de lo posible que descubramos que hay puntos en el cosmos que tienen particularidades que otros, idénticos a ojos de la ciencia actual, no tienen y que abran la puerta a explicar cosas como la que puede que viviera. La cual, de ser cierta y no mera casualidad, llevaría a que quizá no se dé ese cambio hipotético de consciencias del que hablas o el envío de información del futuro pueda ser al cerebro.

      El plantear el tema del viaje en el tiempo sin paradojas también tiene su miga porque podemos tomar la teoría del multiverso y jugar narrativamente con los cambios temporales al viajar al pasado y que eso constituya la creación de una realidad alternativa ya sólo por el hecho de haber hecho ese viaje en el tiempo. Yo lo he usado en mi saga “El sueño en verso” como el viaje en el tiempo fundamental. Por otro lado, el uso de paradojas da lugar a interesantes recursos narrativos. [Aviso de spoilers] “Regreso al futuro” con sus divertidas desapariciones periódicas mientras ve que sus padres ya no se juntan y el peligro de verse a sí mismo, aunque se salten parcialmente esa regla en la segunda parte con la realidad alternativa. El que los observadores vean el futuro como un eco simultáneo a que suceda en “Fringe”, que en “Looper” todo tenga un ciclo cerrado hasta que se rompe con el suicidio del protagonista. Por no hablar de la paradoja Terminator, que es el colmo de la necesidad de que acontezca una paradoja porque si el creado por la paradoja no envía a su padre al pasado jamás habrá nacido o el viaje al pasado permite la creación de Skynet.

      Sobre el tema de las máquinas, seguramente el enfoque científico sea el que da una mayor sensación de verosimilitud, aunque también hay niveles, ya que “Primer” resulta tan científicamente compleja y caótica que yo he sido incapaz de reseñarla porque acabé totalmente perdido con tanto viaje en el tiempo. Otras como “Medianoche en París” dan más la sensación de saltos por agujeros de gusano naturales, mientras que “El efecto mariposa” resulta de las más difíciles de concebir sin entrar en el pacto de ficción con el fantástico, aunque sea un viajar a través de la consciencia. El de viajar a través de la consciencia lo usaban como base de la historia en “Odyssey 5”.

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