Hace unas semanas te hablé de que las ideas no caen del cielo y hay que salir a cazarlas. Hoy quiero explicarte por qué creo que una buena idea no vale para nada si no llegas hasta el final. Por eso y porque por fin puedo decir que he terminado el borrador de Mariposas de Acero.

Los comentarios que recibió el artículo sobre las musas fueron muy positivos, pero sigo recibiendo mensajes de gente que cree que no tiene suficientes ideas para empezar a trabajar… ¿por qué existe esta manía hoy en día de que la cantidad de ideas supera a la calidad?

Idea vs buena idea

Cuanto más tiempo paso escribiendo y más escritores conozco, más me doy cuenta de que todos tenemos cientos de ideas pendientes. Ideas que van surgiendo, que coges de aquí y de allí y que almacenas en algún sitio para cuando «tengas tiempo para escribirla».

Y eso es maravilloso. Significa que nuestro músculo creativo no descansa, que está bien ejercitado y que vivimos ojo avizor para encontrar nuevas fuentes de inspiración.

Sin embargo, ese impulso creativo también juega en nuestra contra. Sobre todo si escribimos textos largos.

¿Cuántos escritores con obras inacabadas conoces?

¿Cuántas historias has empezado tú y has dejado en el tintero a medio escribir?

Yo puedo darte una cifra exacta de las mías: 3 novelas en el cajón, 250.000 palabras perdidas.

Todas las historias que no has terminado estarán llenas de ideas increíbles, con matices alucinantes y millones de posibilidades de abrir mundos apasionantes con historias de infarto. Y, a pesar de todo, esas ideas no valen una mierda. Porque son proyectos inacabados que solo conoces tú.

¿Confiarías en un arquitecto que vende casas sin tejado? Construyendo la mitad, seguro que es capaz de levantar el doble de casas en la mitad de tiempo. ¿Tiene sentido? No, y tú lo sabes.

Buena idea en construcción

Entonces, ¿por qué crees que ser buen escritor es tener muchas ideas?

Ser escritor es tener una buena idea, desarrollarla y contar una historia con ella. Una historia terminada, embebida entre los lomos de un libro y que sus lectores puedan disfrutar. Porque nadie va a juzgar el desván que tienes plagado de esqueletos y cabezas de ideas a medio diseñar. La gente va a juzgar tu calidad por la buena idea que sí has terminado y han podido leer.

Una buena idea es una idea terminada

Yo mismo, ya te lo he contado un buen puñado de veces, he escrito tres novelas (cuatro si contamos Mariposas de acero) y no he publicado ninguna. ¿Por qué?

Si damos por hecho que el tiempo corre en nuestra contra, hay dos factores esenciales que destruyen nuestra buena idea y la envían al montón de ideas de mierda:

1. Perder la fe en una buena idea

El primer motivo que puede dar al traste con tu buena idea es que dejes de creer en ella. Este es un factor muy difícil de afrontar y que acaba con casi cualquier historia que tengas entre manos.

Si una buena idea se nos atasca, la escritura se nos enquista y el tiempo que tardamos en terminarla se alarga, nos encontramos con nosotros mismos dudando de la mera existencia de esa idea. Cuando pasa, lo mejor que puedes hacer (después de un número razonable de intentos por recuperar la fe) es dejar el proyecto apartado.

Como te contaba en mi problema con el punto medio, he sufrido este bloqueo en dos de las tres novelas que he escrito. Y solo la constancia y el esfuerzo me han salvado de cometer el mismo error con la cuarta.

2. Nuevas ideas que quieren convertirse en buenas ideas

El segundo motivo que puede dar al traste con una buena idea es tu propia creatividad. Los escritores somos gente muy imaginativa que está buscando inspiración por todas partes. Y esa inspiración tiende a venir con más fuerza cuando menos motivados estamos con lo que tenemos entre manos.

Buena idea: distracciones

Este (y otros) es el motivo por el que abandoné mi primera novela y no llegué a empezar con la tercera. Primero dedicaba un día a plasmar otra buena idea que acababa de tener y luego me encontraba a mí mismo publicando un libro con 28 relatos

Si eres de los que sufre por no poder contar nuevas historias, solo puedo decirte que tengas fuerza, que aguantes y que termines lo que tienes entre manos.

Historia sin terminar en un cajón…

…es una historia muerta.

Volver a leer algo que escribiste hace un año (no te digo ya si ha pasado más tiempo…) es como leer las palabras de otra persona. Encontrarás fallos en el contenido, en la forma, en la estructura, en las ideas… en todo lo que rodee a esa buena idea que dio lugar a esa historia.

Porque una buena idea solo es buena durante un intervalo de tiempo muy corto y si no te esfuerzas en terminarla a tiempo, te vas a encontrar con que pasa de buena a mediocre y de mediocre a patética.

Para ser escritor debes tener presente que sin lectores no eres nada. Debes encontrar la forma de proporcionarles una historia terminada para que puedan ver la buena idea que has tenido.

¿Cómo?

Para tener buenas ideas

Después de haberte dado tanta caña con lo que es una buena idea y lo que no, y con todos los problemas que puedes encontrarte al desarrollar esa buena idea, déjame que te cuente cómo he conseguido yo superar esos problemas.

Y esta vez sí, puedo decir que he terminado con mi buena idea. Solo me ha costado 3 novelas y dos libros con 41 relatos llegar hasta aquí.

Buena idea: distracciones al cuadrado

1. Constancia

No dejes de escribir un solo día. Mantente firme y esfuérzate en cumplir con tus objetivos. Porque uno de los fallos que hicieron que abandonase una de mis novelas fue dejar dos espacios muy largos de tiempo sin escribir. ¿Sabes lo difícil que es retomar el hilo cuando pasas un mes sin juntar dos palabras sobre esa buena idea?

Victor Sellés os lo cuenta en Twitter:

Y yo mismo he hecho algo parecido a mano (aunque ahora utilizaré la herramienta que él os propone) con Mariposas de Acero:

No es un gran ejemplo de constancia every day, aunque representa muy bien la curva de trabajo de alguien con una vida como la mía (vacaciones, hijos, problemas médicos, trabajo…). Porque no siempre es posible escribir todos los días, pero hay que saber retomarlo con la misma fuerza cada vez.

2. Resistencia

Lo ideal es que te obligues a escribir todos los días. Ya sabes que las musas no existen y que escribir es un trabajo como otro cualquiera: te sientas y haces lo que tienes que hacer. Si decides escribir de lunes a viernes, hazlo. Pero hazlo todas las semanas.

Cogerse vacaciones muy largas de tu faceta de escritor es una de las peores trabas que puedes ponerle a escribir una novela. Porque escribir una novela es una verdadera carrera de fondo. Como puedes ver en la imagen anterior, Mariposas de Acero me ha costado (sin contar con la fase de planificación) 9 meses. Un parto en toda regla (aunque nunca vaya a decir que lo considere como a mi hijo).

3. Firmeza

Por muchas ideas chulas y molonas que te lleguen, debes tener en mente que tu objetivo es terminar con tu buena idea. Los momentos de flaqueza estarán ahí, las nuevas ideas irán y vendrán, pero tú tienes que ser capaz de concentrarte en acabar tu novela.

Igual que las vacaciones literarias pueden matar el ritmo de escritura de tu novela (y acabar con esa buena idea), coquetear con otras ideas también puede dar al traste con tu progreso.

En resumen

Vuelvo a repetirte que escribir es una carrera de fondo. Una maratón que dura varios meses e incluso puede llegar a durar años. Es importante que cuides tanto tu faceta psicológica (el modo en el que te enfrentas a la novela) como que te prepares para los momentos de flaqueza.

Aunque solo escribas cuatro frases, es importante que te obligues a hacerlo. Así verás que el avance está ahí y estarás siempre metido de lleno en el mundo de esa buena idea.

Lo demás, junto con el éxito de esa buena idea, está en que trabajes, te esfuerces y, sobre todo, llegues al final del camino. ¿Cómo vas a llamarte escritor si no terminas tus historias?

  • No quiero aburrirte regalándote cosas que no vas a leer pero…

    Mis suscriptores reciben una versión comentada del artículo de la semana. ¿Te apuntas?

  • Reader Interactions

    Comentarios

    1. Gran articulo David, y no puedo estar más de acuerdo con lo que dices. Pero el trabajo duro y constante no es sexy, es mucho más molón eso de ser un genio (a ser posible inconprendido) y que las musas te susurren palabras escogidas al oído. Yo no tengo mas remedio que trabajar duro, que mas me gustaría a mi que una buena musa susurrándome lo que sea 😀

      • Qué razón tienes, Nicholas. Cuanto daño hace la televisión y la ficción en la que el genio tiene una idea brillante, consigue el logro de su vida y se echa a dormir sobre las rentas de una ilusión. Nuestra realidad, la de los pobres mortales, es mucho más dura: trabajo, trabajo, trabajo y más trabajo.

        Pero oye, no nos está saliendo del todo mal, ¿eh?

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    ¿Olvidaste tu contraseña?