Esta semana rescato un artículo que escribí hace meses y que no sabía cómo ni cuándo publicar: la ciencia ficción fácil de digerir.

Hace más de un año que hice una anotación en mi lista de posts pendientes de escribir y la titulé «El boom de la ciencia ficción fácil de digerir». Esa línea, ese título, ha estado dando vueltas por mi proyecto de Scrivener para el blog sin que terminase de querer escribir nada. No es que no supiera qué escribir, es que no me apetecía meterme en el berenjenal de tener que hacerlo.

Y hubiera seguido sin escribirlo de no ser porque me he topado con este artículo que habla de algo parecido: La ciencia ficción que se avergüenza de la ciencia ficción. Un artículo que tiene una tesis muy clara.

Ciencia ficción sin ciencia ni ficción

La síntesis del artículo anterior es que la ciencia ficción de hoy en día (el autor basa su argumento en comparar las series vieja y nueva de Battlestar Galactica) utiliza la máscara futurista (rayos láser, naves, robots, planetas, holocaustos nucleares…) como cortina de humo para contarnos la historia de un problema (social, humano, misterio, muerte…) en el que esa misma máscara es irrelevante.

Viene a decir que puedes ver un capítulo completo de la serie nueva de Battlestar Galactica sin encontrar un solo elemento de ciencia ficción. Ojo, tienes que entender eso de «encontrar un elemento de ciencia ficción» en un sentido amplio de profundidad en la trama.

Sí, por supuesto que ves naves, y robots, y armas futuristas, y otros elementos más de la ciencia ficción pero, ¿qué relevancia tienen dentro de la historia? ¿Qué peso tienen esos avances tecnológicos dentro de la trama?

Ninguno.

Como dice el autor del artículo: «la nueva Battlestar Galactica es la historia de dos personas encerradas en un cuarto, discutiendo porque son incompatibles entre sí».

La nueva Battlestar Galactica es la historia de dos personas encerradas en un cuarto, discutiendo porque son incompatibles entre sí

Quizá es una afirmación un poco agresiva y generalista, pero no deja de encerrar una gran verdad: que la ciencia ficción fácil de digerir es cada vez más popular.

El ciclo de las cosas

La humanidad siempre acaba dando vueltas y rebotando de un extremo a otro. Pasamos de derecha a izquierda y de izquierda a derecha cada X años, y lo hacemos como animales que somos: a lo bestia. Las tendencias de moda rebotan en su máxima libertad y se retraen hasta niveles de represión increíbles, la orientación política mayoritaria también lo hace, los objetivos de la sociedad también se mueven de un lado para otro… cualquiera con unos cuantos años a sus espaldas o un poco de curiosidad histórica se dará cuenta.

No tienes más que dejar pasar el tiempo suficiente para ver que todo va y viene como si fuera un péndulo.

¿Y qué tiene esto que ver con la ciencia ficción?

La edad de oro de la ciencia ficción

Hace un par de años, cuando empecé a escribir mi curso para aprender a escribir ciencia ficción, me empapé muy bien sobre la historia de la ciencia ficción moderna. Una ciencia ficción que va desde Mary Shelley y su moderno Prometeo, hasta hoy.

Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que, lo que empezó siendo un género especulativo sin mucha chicha, fue dando paso a un contenido científico-tecnológico alucinante. En la década de los 50, todo lo que no fuera ciencia ficción hard se consideraba literatura de segunda clase. Los desarrollos y especulaciones científicas tenían que llevar la voz cantante en las narraciones, y los personajes solo estaban ahí para poder mostrarte esos desarrollos y especulaciones.

El que diga que en los 50 escribían una ciencia ficción fácil de digerir…

Asimov, Robert A. Heinlein, Arthur C. Clarke, Philp K. Dick, Frederik Pohl, Frank Herbert, Ray Bradbury, George Orwell… todos escribieron obras increíbles en las que su ciencia y su ficción tenían una repercusión espectacular en la historia que desarrollaron.

Los replicantes son la esencia de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la psicohistoria es clave en La Fundación, los heechee y la exploración del espacio es esencial en Pórtico

La ciencia ficción era esencial en las historias de aquella época. Aunque las historias en sí podían no ser lo importante.

No puedes negar que, aunque los hayamos disfrutado, son libros muy densos que no todo el mundo es capaz de disfrutar.

Y ellos también debieron darse cuenta.

El cambio de mentalidad

Varias décadas después, sobre los años 80/90, la ciencia ficción dejó de ser tan compleja y densa y empezó a enriquecer sus tramas y personajes, a costa de sacrificar parte de su ciencia. Los libros de esa época, si bien siguen estando llenos de una ciencia y una ficción indispensable para la narración, empezaron a abrirse hacia el gran público.

Y es aquí donde entra en juego el gran consumo, las masas y el llegar lejos y a cuanta más gente mejor. Ya sabes: ciencia ficción de gran consumo = ciencia ficción fácil de digerir.

Los Asimov dieron paso a las Suzanne Collins, los Dick a Ernest Cline y… la ciencia ficción dura, en general, pasó por una fase de reblandecimiento que ha terminado en una ciencia ficción en la que la ciencia ficción no importa.

Parece que ahora la ciencia ficción no busca deslumbrar con sus especulaciones, sus desarrollos ni sus predicciones increíbles. Se ha convertido en un escenario que vende mucho, vende bien, pero que no tiene un trasfondo claro ni impactante.

Simplemente está ahí como un decorado que puedes sustituir por cualquier otro sin afectar al resultado final.

Mientras escribo estas líneas me vienen a la mente un montón de ejemplos:

La ciencia ficción fácil de digerir

Todo empieza por pequeños detalles. Pequeñas inconsistencias que pasan desapercibidas y ponen las cosas más fáciles al lector o al televidente.

Matrix es un claro ejemplo de este sacrificio de la ciencia en pro de un contenido de ciencia ficción fácil de digerir, de masticar y de tragar. ¿Hay alguien que, en su sano juicio, se crea que los seres humanos podemos ser utilizados como pilas? ¿En serio? Joder, si llego a saberlo no me gasto 90€ en una batería externa para el móvil… me conecto unas pinzas a la lengua y lo cargo allá donde vaya sin necesidad de llevar otra cosa encima.

Los productores creyeron que la idea original sería mucho más difícil de comprender para nosotros, los estúpidos telespectadores. Porque claro, decirle a alguien que crías seres humanos para utilizar sus cerebros como procesadores o como herramientas de cálculo… es absurdo, ¿verdad?

Pues no, amigo. Cualquiera con un mínimo de nociones básicas sabrá que ser una pila es absurdo, pero que la mente humana tiene mucho potencial. ¿Cuánto? No lo sé, pero no parece descabellado que puedan querer usarnos como piezas en su sistema de cálculo robotizado e hiperavanzado.

Y eso que en Matrix la ciencia ficción sí es esencial para la historia. Pero ya ves por dónde voy.

Otro ejemplo que he terminado de ver hace poco es la adaptación a serie de la película 12 monos.

ATENCIÓN, POSIBLES SPOILERS.

En esta adaptación, llevan la actuación de Bruce Willis al extremo y convierten su viaje al pasado (el de la película) en una serie de intentos por evitar el apocalipsis. Ya sabes: ciencia ficción fácil de digerir + mismo esquema repetido hasta la saciedad = éxito televisivo.

Hasta aquí podría ser correcto. Pero no tienes más que ver tres o cuatro capítulos para darte cuenta de que los viajes en el tiempo son una excusa. Las consecuencias de hacerlo son casi inexistentes y/o te las puedes pasar por el arco de triunfo cuando te apetece, cualquiera puede hacerlo, puedes ir a donde quieras, hacer lo que quieras… y no pasa nada.

¿Por qué? Porque la ciencia ficción que hay detrás es una máscara para hablar de la lucha entre buenos y malos. Yo monto un complot contra ti, tú lo montas contra mí. El cómo luchamos o cuándo lo hacemos es irrelevante.

Puedes quitar los viajes en el tiempo (como te digo, con más agujeros en sus planteamientos que otra cosa), dejar todo como una lucha entre dos familias, y llevarte la historia al siglo XVII sin ningún tipo de problema. ¿Entiendes a qué me refiero con ciencia ficción fácil de digerir?

Bueno, perderías el poder montar decorados de cualquier época…

En resumen

Últimamente mido con mucho tiento los libros que leo (me falta tiempo, y más vale acertar a la primera). Si miro mi biblioteca, la verdad es que dejo de pensar en que la ciencia ficción está perdiendo ciencia y sustituyéndola por historias corrientes… aunque quizá, si leyera más ciencia ficción fácil de digerir, leería más…

Pero si pienso en la ciencia ficción que veo en series y películas (y en muchos de los libros que descarto o leo en diagonal), no puedo desprenderme de esa sensación de que la mayoría podrían quitarse la etiqueta de ciencia ficción, quitar ese velo futurista o especulativo con el que se visten, y quedarse como lo que son: meras telenovelas, folletines o historias de aventuras. Porque, en mi opinión, esta ciencia ficción fácil de digerir no es muy ciencia ficción que digamos…

Y es que una historia de ciencia ficción, fácil o difícil de digerir, necesita que esa ciencia ficción sea parte esencial de la trama. Si puedes quitarla, cambiarla, modificarla o hacer cualquier cosa con ella sin que afectes a la historia… Entonces no estás haciendo ciencia ficción. Estás intentando sumarte a un carro en el que, quizá, consigas vender más.

Por eso me siento halagado cada vez que alguien de mi entorno, que no lee ciencia ficción habitualmente, coge Memoria selectiva y habla de la complejidad de las historias y la ciencia que hay detrás. Es un orgullo para mí.

Aunque también me asusta pensar que los intereses de la sociedad tienden a hacerlo todo más fácil y accesible para todo el mundo, mientras que yo sigo manteniendo mi ciencia ficción ligeramente densa y compleja.

Pero claro, esa pregunta de si quieres escribir para vender o escribir para crear ciencia ficción apasionante… merece otro artículo completo.

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Comentarios

  1. Comparto contigo la opinión de que muchas historias CiFi sólo tienen de ciencia el escenario. Hace unos meses acabé la serie Falling Skies, y… tras el final, terminé de echarle la cruz a Spielberg (para que no me engañe más diciendo que hace CiFi).

    Sin embargo, sí respeto y mucho a los autores que consideran a las ciencias sociales como una herramienta científica para fabricar tramas de ciencia ficción (y no me refiero aquí a Galáctica). Sé que hay una disputa milenaria acerca de qué es ciencia, pero como ni la R.A.E. se aclara yo me quedo con la definición que acepta e integra a las ciencias no exactas. La psicohistoria de Asimov quizá sea el concepto más socio-científico que me he encontrado en la literatura. De hecho, si me encuentro con una novela cuya trama se base en cómo llegar descifrar un mensaje o lenguaje extraterrestre, puede parecerme más ciencia ficción que miles de naves haciendo ruidos y disparos imposibles en el espacio. Y añado a Lem en este apartado porque su percepción sobre las consecuencias que conlleva la dificultad de comunicación con seres alienígenas me parece digno de llamarlo CiFi dura (aunque pueda cabrear a algún purista).

    • Bufff… Falling Skies es… en fin, solo diré que la terminé por no dejarla a medias y… me arrepentí enormemente de haberlo hecho.

      El tema de la ciencia ficción no implica que el eje central (ese elemento «fantástico» que deslumbra y cambia el mundo) tenga que ser necesariamente científico-tecnológico. La psicohistoria, como muy bien destacas, sería algo así como una ciencia social de predicción del comportamiento humano, pero su existencia cambia radicalmente el paradigma de la sociedad. Y hace que la trama avance en una dirección que sería imposible sin la psicohistoria.

      Un lenguaje, una herramienta de predicción social… da igual cuál sea el elemento que alteres o introduzcas en el mundo de ciencia ficción que estás creando. Yo lo que digo es que ese elemento debe ser esencial en tu historia, y no un mero escaparate atrapa-televidentes (o lectores) que en el fondo es irrelevante para la historia que quieres contar.

    • Muchas gracias Alejandro 🙂

      Aunque, como ingeniero y fan CiFi de la vieja guardia, no disfruto demasiado con las ciencias sociales… debo decir que no por ello son menos ciencia ficción que las ciencias puras 😉

  2. Un buen artículo. Yo soy más de la ciencia ficción estilo “El hombre en el castillo”, pero no puedo dejar de estar de acuerdo contigo sobre el uso y abuso de elementos innecesarios para conseguir lectores.

  3. No me gusta poner a caldo abiertamente una obra, PERO CON READY PLAYER ONE PUEDO HACER UNA EXCEPCIÓN.
    Lo que (más) me jode es que esta ciencia ficción fácil de digerir (como Ready player one) además ¡tiene un montón de éxito! Que si ahora llegara un Dick no se comía ni los mocos. ¡Vamos, hombre!

    • Huy, pues a mí RPO sí que me tocó la fibra nostálgica que pretendía tocar :P. No es un libro muy allá, pero apela bien a ese ochenterismo que nos gusta a muchos… por eso es un éxito de masas.

      Pero fuera de eso, tienes toda la razón en que es ciencia ficción fácil de digerir, y es un claro ejemplo de libro en el que puedes quitar toda la ciencia y la tecnología de por medio, y te queda una lucha entre el héroe y los malos. Da igual que sea en Oasis, en la Tierra Media o en el patio de un colegio.

  4. Hace tiempo que esta idea viene rondándome la cabeza. Sobretodo porque desde pequeñito soy muy fan de Star Wars, pero ha medida que he ido madurando y descubriendo otras obras de ciencia ficción como las de Asimov, he llegado a preguntarme: ¿es realmente Star Wars una historia de ciencia ficción?
    Pensándolo bien, tal vez sea el primer ejemplo de ciencia ficción para masas, al que le quitas la ciencia y te queda lo mismo: la lucha eterna del bien contra el mal. El escenario, en este caso una galaxia muy lejana, no creo que importe mucho. Por supuesto, es ese envoltorio el que le da la seña de identidad a Star Wars, pero pensándolo bien la historia podría haber ocurrido en un mundo cualquiera, en una época cualquiera, donde simplemente exista esa “magia” a la que llaman fuerza, que de ciencia ficción nada tiene.

    • Star Wars es, sin duda, uno de los casos más polémicos que podemos tratar. Hay tantos defensores de una postura como de la otra. Pero lo último que dices en tu comentario es para mí la clave de todo: ¿puede ser algo ciencia ficción cuando la esencia misma de lo que estás contando es la magia?

      Yo creo que no. Más aún cuando la fuerza no es el único elemento imposible y absurdo de la saga, aunque sí sea el más sonado desde el punto de vista de coherencia.

      Pero es que, si nos vamos a la literatura, los últimos éxitos CiFi tienen ese sabor a aventurillas fantásticas con una máscara de ciencia y tecnología por encima… y no puedo evitar preguntarme si la ciencia ficción más pura está en peligro de extinción.

  5. ¡Hola, David!

    Tienes razón en que hay una tendencia hacia la ciencia ficción blanda*, más antropológica y sociológica, pero esto no significa que deje de actuar como ciencia ficción ni que sea fácil de digerir. Es cierto que hay novelas y películas que acaban siendo de aventuras y tampoco tienen una gran pretensión en el aspecto social o humano, pero la soft CiFi verdaderamente buena, poderosa, no puede ser otra cosa que CiFi.

    Para mí la premisa básica de la ciencia ficción es que nos coloca en un espacio completamente distinto a nuestra realidad, y que este espacio tiene una fundamentación realista (lo cual lo distingue de la fantasía, que no tiene pretensión alguna de estar fundada en la realidad: magia, dioses, etc.). Para dar lugar a este espacio, sin embargo, no es necesario que la trama gire entorno a nuevos desarrollos tecnológicos, robots y naves espaciales. Puedes establecer un mundo nuevo, un enviado de otro planeta y unos alienígenas con una cultura y una morfología distintas, y ya es ciencia ficción (La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula Le Guin).

    Lo que no me convence de tu argumento es que equiparas la ciencia ficción blanda (menos dependiente de la tecnología, las ideas y la ciencia y más centrada en lo sociológico) con algo “fácil de digerir”, cuando hay grandes autores que han creado mundos de ciencia ficción en los que el aspecto humano y social era lo predominante, por encima de una tecnología o una idea, y han contado historias profundas, sutiles y muy bellas, y precisamente por ello no son fáciles de digerir. No es necesario que algo sea matemáticamente complicado, que desafíe a nuestro cerebro lógico o que nos haga consultar con nuestros amigos físicos, para que requiera una digestión (una lectura) lenta y pausada. Estoy pensando en Ursula Le Guin o en Octavia Butler, por ejemplo.

    Creo que hay lugar para todo, para la ciencia ficción de tecnología, conceptos e ideas brillantes, y la ciencia ficción de culturas y personas, y que ambas son igual de válidas y pueden ser igualmente digeribles o difíciles de digerir (o, si mucho me apuras, llegar a ser indigestas).

    Un saludo y gracias por el artículo 🙂

    *Mira que me gusta poco este apelativo, porque hay en nuestra sociedad una aversión hacia lo “blando” que no tiene ningún sentido.*

    • ¡Hola Marta!

      Creo que voy a tener que revisar el artículo para evitar este malentendido que está habiendo entre ciencia/tecnología y antropología/sociología, porque mi postura es la misma que expresas en tu comentario como una opinión opuesta a la mía 😂.

      La ciencia y la tecnología no son la única esencia de la ciencia ficción. Casi cualquier exageración, satirización o modificación de cualquier elemento que nos rodea y que lleve a especular sobre una nueva humanidad distinta de esta es ciencia ficción. Lo que yo llamo «ciencia ficción fácil de digerir», no es ciencia ficción blanda o dura, tecnológica o sociológica, sino ciencia ficción en la que ese «algo» que se supone que nos lleva a especular sobre una nueva humanidad es irrelevante y sustituible por cualquier elemento diferente.

      Sin ir más lejos, lo que hace maravillosa La Fundación de Asimov no son las naves o los robots, sino el estudio sociológico de las personas y la posibilidad que hay de predecir el futuro gracias a esa rama de la sociología. Y estamos hablando de ciencia ficción dura de los años 50, no de ciencia ficción blanda ni nada por el estilo. Pero si en La Fundación quitas la psicohistoria, ¿qué nos queda? ¿Puedes contar la misma historia eliminando ese núcleo esencial? No. Y ahí está la diferencia.

      En mi opinión llevamos unos años en los que «parece» que existe un elemento de ciencia ficción, como esa psicohistoria, pero si te paras a analizarlo de verdad, te das cuenta de que nada de lo que podría hacer que una obra sea ciencia ficción es realmente esencial. Simplemente falta ese trabajo de especulación, y parece que se cogen historias tipo (normalmente de aventuras) y se les planta un escenario futurista y lleno de robots para que parezca ciencia ficción. Porque, al hilo de lo que dices, parece que la ciencia ficción son solo naves, robots, rayos láser y viajes en el tiempo. Y la ciencia ficción es mucho más que eso

    • ¡Hola, David!

      Gracias por tu respuesta y por aclararme ese punto. Ahora sí que lo leo tal y como querías expresarlo y entiendo tu punto de vista.

      Supongo que en el caso de algunas novelas o series, los elementos de ciencia ficción cumplen la función de extrañar y asombrar al espectador, más que de plantearle una situación completamente irreproducible en otro ámbito. Es el caso de BattleStar Galáctica, supongo: las naves y el periplo espacial son solo la excusa para poner a prueba la convivencia de un montón de gente en un espacio reducido, pero el elemento maravilloso de los nuevos mundos no es tan fácil de emular con un equivalente realista: parece que ya hemos visto todo lo que la Tierra tiene que ofrecernos.

      Gracias por el artículo y tu respuesta y un abrazo.

  6. Estoy de acuerdo en que se ha simplificado el tema en muchos casos para llegar a más lectores, pero no estoy de acuerdo en que se anule la ciencia ficción y que sea lo mismo que la ciencia ficción esté en una historia o no. Sobre “The Matriz”, el cuerpo ni deja de ser algo eléctrico y de combustible orgánico; el tema es cómo usarlo como fuente de energía, en qué grado y qué energía se puede generar. Más complejo de creer es cómo hacen para habitar el núcleo de nuestro planeta y que su superficie sea medio habitable, pero lo podemos tomar como licencia.

  7. Es verdad que hay mucho de sustituible en la trama de Galáctica, pero, al mismo tiempo, plantean una especulación sobre detalles como naves orgánicas, tecnología anti radiactividas o el clásico límite entre la identidad humana y la robótica cuando no vemos diferencia perceptible en la tecnología. Me encaja más en el molde una película como “Predator”, y, aun así, plantean cuestiones sociológicas que no son tan sustituibles si quitas el género, como la relación de esa especie alienígena con su tecnología.

  8. Hace tiempo que tuve la suerte de tropezarme con “Cánticos de la lejana Tierra”, de Arthur C. Clarke. Transcribo literalmente unas frases del prólogo escrito por el propio autor: “No me interpreten mal: he disfrutado mucho con Star Wars y las producciones de Lucas y Spielberg, por citar solo dos famosos ejemplos de este género. Pero sus creaciones son pura fantasía, no ciencia-ficción en el sentido estricto del término”.

  9. Muy interesante tu reflexión. Creo que es un tema en el que hay que tener en cuenta muchos más aspectos que lo que demanda el mercado o la comodidad del lector. El público es muy amplio y diverso y somos muchos los que aún leemos las obras clásicas de la epoca dorada o de plata, consideradas más duras.

    Para mí la ciencia ficción no es inaccesible para nadie ni tan compleja como la pintan algunos, que parecen tenerle miedo. La buena ciencia ficción está al alcance de la comprensión de casi cualquier lector. Lo que no resulta es sencilla de digerir.

    Además de lo que tú comentas, he observado que cada vez es más común que la ciencia ficción sea menos filosófica, menos profunda. Para mí es esa filosofía cientifíca la que marca la diferencia, en realidad. El argumento, el conflicto y el alma misma del libro tiene que tratar ese aspecto y hoy en día abundan obras en las que no es así. Creo que en parte es debido a la mezcla con otros géneros en los que se diluye, pero se sigue escribiendo ciencia ficción buena. Es más difícil de encontrar también porque hoy se publican más libros que nunca, con temáticas muy variadas e influencias diversas. Me he encontrado con obras etiquetadas como ” thriller negro con tintes de ciencia ficción” y cosas así. A veces se clasifica como ciencia ficción alguna obra que en realidad es de otro género y tiene matices futuristas o de ciencia. Me estoy acordando de Connie Willis y su Apagón, que es más histórica que otra cosa (y me encantó aunque no acabe de incluirla en el género)

    Tengo que admitir que leo muchas más obras de épocas pasadas que actuales, pero como lectora creo que esta diversidad no es perjudicial para el género. La mezcla y la variedad son riqueza.

    Enhorabuena por tu página, me parece muy buena.

    Saludos.

    • La verdad es que estoy de acuerdo con lo que dices (la diversidad no es perjudicial y la variedad es riqueza), pero mi sensación es que esta corriente no pretende coexistir con lo que venía siendo la ciencia ficción, sino que busca sustituirla. En general nos estamos volviendo vagos. El mundo a nuestro alrededor nos vomita todo el día eslóganes llenos de reclamos como «hazlo fácil», «sin esfuerzo», «ya mismo»… y esa es la filosofía bajo la que se rige la mayoría de las cosas que hacemos.

      A mí esta corriente de ciencia ficción que no es ciencia ficción me parece que es un reflejo más de esa filosofía de obtener las cosas sin esfuerzo. Y no lo digo solo por los lectores, sino por los escritores. Es mucho más fácil escribir algo que parezca ciencia ficción sin trabajar un entorno o una coherencia que construir la misma historia sobre una base sólida, creyéndote cada uno de los principios sobre los que escribes cada palabra.

      Ojalá me equivoque y solo sea una manera de acercar la ciencia ficción a aquellos que tienen prejuicios sin base contra ella, pero me temo que dentro de poco el término despectivo «ciencia ficción hard» englobará a toda la ciencia ficción que te haga pensar demasiado.

      Un abrazo.

      PD: el que diga que Connie Willis es ciencia ficción… madre mía. No me he sentido tan decepcionado con un supuesto premio Hugo/Nébula/Locus como con ella…

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