¿Sabías que muchos inventos de los que usas en tu día a día están relacionados de manera directa con científicos a los que les gusta leer ciencia ficción? Es posible que conozcas uno o dos de ellos (como el submarino, la videoconferencia, los aterrizajes en la luna o la bomba nuclear) pero…, ¿conocías otros como los antidepresivos, las tarjetas de crédito o los satélites geoestacionarios? Aunque esos inventos no son uno de los motivos para leer ciencia ficción como personas de a pié que somos, sí que reflejan la influencia tan directa que tiene (ha tenido y tendrá) la ciencia ficción en nuestro día a día.

Aunque no nos demos cuenta.

Para escribir mi curso de novela de ciencia ficción (que verá la luz muy pronto) he navegado a mucha profundidad en el pasado, el presente y el futuro del género. He conocido un poco más de cerca a sus pioneros, a sus descubridores y a sus luchadores más acérrimos, y he descubierto un enorme número de inventos extraños, cotidianos y revolucionarios cuya existencia se atribuye a la ciencia ficción.

Algunos de ellos han resultado ser falsos (o potencialmente falsos), otros tienen fuentes contrastadas que corroboran su veracidad y otros son imposibles de rebatir o confirmar. Sin embargo, la tesis del estudio es bastante clara: leer ciencia ficción ayuda a expandir tu mente. Y, como decía, ese solo es uno de los motivos para leer ciencia ficción.

Es bastante posible que todo el mundo diga lo mismo del género que escribe. Los de fantasía te trasladan a los mundos de lo imposible, la erótica puede ayudarte a descubrir algo de ti mismo que no sabías que existía, el terror te ayuda a evadirte y a sentir emociones fuertes… Pero es que la ciencia ficción lleva esos beneficios un poco más allá y los convierte en hechos tangibles de nuestra vida diaria.

Así que lanzo esa pregunta al aire: ¿Por qué leer ciencia ficción tiene ese efecto positivo?

Motivos para leer ciencia ficción

5 motivos para leer ciencia ficción que la hacen tan especial

Una de las definiciones sobre qué es la ciencia ficción podría ser que es la literatura de las ideas, la literatura del ¿qué pasaría si…?. Y es que todas, o casi todas, las ideas que dan lugar a una historia de ciencia ficción suelen tener su origen en algo mundano y cotidiano. Cualquiera de las cosas que nos rodean serviría de inspiración.

El escritor de ciencia ficción detecta que algo en ese posible disparador de su imaginación tiene potencial. Le da vueltas, imagina cómo podría ser de otra manera, cómo podría solucionar un problema o, simplemente, toma la decisión de hacer algo drástico con él.

Por ejemplo, alguien podría decidir pensar en qué pasaría si la Luna desaparezca del cielo, analizar las consecuencias que tendría para nosotros y, lo que es más importante, especular sobre cuáles serían las consecuencias y cómo podríamos prevenirlas.

Después, alguien de la NASA podría leer ese libro, tener dos o tres ideas revolucionarias sobre seguridad espacial y transmitírselo a sus compañeros. De este modo una idea sencilla (o no tanto), como destruir la Luna, habría tomado forma física y se habría transformado en acciones reales.

De esta manera si, esperemos que no, la Luna llegase a explotar, ya tendríamos un plan de contingencia preparado (por favor chicos de la NASA, leed Seveneves de Neal Stephenson).

Es más… ¿sabías que el Pentágono de EEUU tiene un plan de contingencia ante un posible ataque zombi? Seguro que alguno de sus mandatarios estaba aquella semana viendo The Walking Dead o algo parecido y decidió que sería buena idea invertir parte del presupuesto en diseñar un plan por si las moscas.

Motivos para leer ciencia ficción: zombies

No sé a qué estamos esperando nosotros para diseñar uno…

Y es que uno de los motivos para leer ciencia ficción es que…

…expande los límites de tu imaginación

Se dice que el poder de la imaginación es infinito, que la mente humana puede llegar a crear cualquier maravilla posible. Es algo que podría llegar a ser cierto (en teoría), pero siempre he defendido la idea de que nuestra imaginación y nuestro pensamiento creativo están determinados por nuestra experiencia y nuestras vivencias. La imaginación no es más que la mezcla y la deformación de información que ya teníamos con nosotros de manera previa.

Es posible que un niño que haya crecido dentro de una selva, sin contacto con tecnología alguna, pudiera llegar a imaginar algo similar a un smartphone. Pero es muy difícil (casi imposible) que lo haga si no tiene los estímulos, ni las necesidades, adecuados. Enséñale a ese niño lo que es un teléfono convencional (de los antiguos), muéstrale una televisión o la pantalla de un ordenador y déjale libertad para crear lo que quiera. Entonces sí que será factible que ese mismo niño imagine algo parecido a un iPhone.

Ese es uno de los motivos para leer ciencia ficción más directos. Las ideas rocambolescas de los escritores de ciencia ficción tienen tendencia a despertar ese algo en tu mente que hace que pienses en un objeto increíble. El hecho de que los libros de ciencia ficción coqueteen con conceptos, tecnologías o sociedades tan extrañas, y a la vez tan coherentes y verosímiles, hace que sus lectores se habitúen al concepto de lo extraño.

Y cuanto más extraño es lo que leemos, más herramientas le proporcionamos a nuestro cerebro para que juegue, desmenuce y construya ideas maravillosas.

Eso sí, siempre y cuando mantenga cierta coherencia con la realidad.

…inspira nuevos descubrimientos

Imaginar es una parte importante de cualquier descubrimiento o pensamiento creativo (científico, tecnológico, sociológico, empresarial…) pero no lo es todo. La imaginación por la imaginación no tiene por qué desembocar en un producto tangible. Imaginar una sociedad de elfos de la luna que reciben sus poderes del núcleo líquido de su planeta es imaginación, aunque difícilmente puede tener una aplicación práctica. O sí, quién sabe.

Sin embargo, la ciencia ficción tiene la costumbre de partir desde nuestro mundo, nuestra ciencia y nuestra tecnología, para darle nueva forma a través de sencillas preguntas ¿y si…? o ¿por qué…?. Al hacerlo tiene la (pequeña) posibilidad de acercarse a los avances que llegarán el día de mañana, los retos a los que nos tendremos que enfrentar o los cambios que habrá en esa sociedad 100% tecnificada del siglo XXV.

¿De dónde crees que vino la idea de utilizar dinero de plástico (tarjetas de crédito)? A día de hoy es algo tan común y fácil de entender como respirar. Sin embargo, no fue así a principios del siglo XX, y mucho menos en el XIX. Pero fue entonces cuando el escritor Edward Bellamy, de Looking Backward, ideó una tarjeta universal con la que los ciudadanos de su utopía podían utilizar el dinero de un banco central para comprar bienes y servicios.

Y lo hizo 40 años antes de que se crease la primera tarjeta de crédito.

Puede que a alguien de la Western Union le diera por leer ciencia ficción, puede que leyera ese libro concreto y puede que quedase almacenado en su memoria hasta el día en que su empresa decidió embarcarse en un nuevo rumbo… Y eso hace que esos motivos para leer ciencia ficción tengan más repercusión en nuestra vida diaria de lo que pensamos.

El submarino, la bomba atómica, el teléfono móvil, la videoconferencia… La lista de descubrimientos hechos primero en la ficción y luego en el mundo real es enorme. Y muchos de sus inventores admiten haberse sentido atraídos por una u otra idea sacada de su experiencia de leer ciencia ficción antes de empezar a trabajar en ella.

…promueve el aprendizaje

La mayoría de las veces leer ciencia ficción es algo así como leer un pequeño tratado científico-tecnológico con héroes y aventuras de por medio. No lo digo como algo aburrido a lo que te enfrentas sin ganas, sino como un viaje apasionante lleno de pequeñas pinceladas de conocimiento.

Por ejemplo, cuando leí Seveneves de Neal Stephenson aprendí una barbaridad sobre la Estación Espacial Internacional, la manera de mover objetos en el espacio, supervivencia espacial, mecánica orbital… No se podría decir que soy un experto, ni siquiera un novato en el tema, pero ha conseguido que me interesen ciertas ideas y haya investigado sobre ellas en internet.

Seveneves

Y es que leer ciencia ficción tiene ese efecto: te deja caer un maravilloso concepto o invento tecnológico y eres tú mismo el que después pasa a aprender algo sobre él. Además de todo lo que suelen enseñarte de base.

Imaginar, descubrir, aprender… ¿no son motivos para leer ciencia ficción suficientes?

…analiza las consecuencias sociales

Muchas novelas de ciencia ficción terminan exagerando una parte importante de los fallos de nuestra actual sociedad. Corporaciones opresivas, sociedades individualistas, marketing intrusivo, pérdida de derechos esenciales… De esta manera uno de los motivos para leer ciencia ficción más escondidos, es que nos hace realizar un análisis consciente y subconsciente de las consecuencias de ciertos comportamientos.

En general, casi cualquier obra especulativa con base en el mundo en el que vivimos hoy en día hace una interpretación subjetiva de esa evolución social. Por tanto, al leer esa ciencia ficción con base real, estamos horrorizándonos, maravillándonos o cuestionándonos las virtudes y defectos de esa nueva sociedad diseñada por el autor.

Y esa conciencia de la consecuencia es uno de los motivos para leer ciencia ficción que a mí más me atrae.

Aunque, por último, está la clave de todo. Porque leer ciencia ficción…

…te ayuda a desconectar

Como toda la literatura, y más aquella basada en mundos diferentes del nuestro (fantasía, ciencia ficción…), leer ciencia ficción ayuda a abstraerse de nuestra vida diaria.

Es como correr para desestresarse, darse una ducha caliente y tomarse una cerveza fresquita. Solo que todo en uno.

Poder aislarse unos momentos en un mundo apasionante diseñado entre las cubiertas de un libro, sintiendo todos esos beneficios, es una bendición.

¿Qué mejores motivos para leer ciencia ficción que esos? Bueno sí, hacerlo con una cerveza fría en la mano.

En definitiva

¿Te habías parado a pensar en todos los beneficios indirectos que tiene leer ciencia ficción? Enriquece nuestra creatividad, nuestros conocimientos y nuestra conciencia social a través de tramas e historias de lo más entretenidas.

¿Qué más se puede pedir?

Ahora que lo sabes, tú y yo tenemos motivos para leer ciencia ficción suficientes, ¿verdad?. Quizá solo quedaría una cosa más maravillosa que leer un buen libro de ciencia ficción: escribirlo. Pero bueno, para eso hay que practicar ;-).

Este post es una reescritura de otro que hice para una plataforma que ya no está en uso.

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