Cuando publiqué el artículo los 5 pilares de la autopublicación te prometí un post explicativo para cada uno de esos pilares. Hoy, para seguir con esa serie, voy a hablarte sobre cómo elegir un título para tu libro.

Elegir un título adecuado es una de las dos tareas esenciales que tienes como escritor 3.0, una vez que ya tienes un producto terminado y de calidad. De hecho, aunque seas un escritor tradicional, deberías tener voz, voto y veto a la hora de escoger, diseñar o decidir cuál será el título de tu obra. ¿Por qué? Porque la parte estética externa de un libro es clave para conseguir que un lector se fije en él.

Por qué es importante elegir un título

Como te esbozaba en el artículo después de escribir un libro (pt. 1): el título, la parte estética externa de un libro es vital para que un lector decida hacerse con tu libro y no con el puñado de libros que le rodea. Obviamente, si ya tienes un nombre y los lectores acuden directos a ti, esto no es tan indispensable. Vamos, me da a mí que si Stephen King pone un rectángulo rosa como portada de su siguiente libro… seguirá vendiendo millones.

Pero, a lo que voy, es a que cerca del 80% de la decisión de compra de un libro viene definida por esa estética externa de la que te hablo: el título y la portada. La portada es, quizá, un elemento mucho más decisivo en la compra tradicional, cuando tienes decenas de libros físicos delante de tus narices. A la hora de comprar un libro en el mundo digital, no tengo tan claro cuál de los dos elementos llama más la atención. Supongo que dependerá mucho de quién esté comprando, pero yo, por poner un ejemplo, miro primero el título y luego la portada cuando navego por Amazon.

Por eso elegir un título potente, con gancho y que suscite la curiosidad de nuestros lectores potenciales es algo que tienes que cuidar mucho.

5 consejos para elegir un título

En ese artículo que te mencionaba antes, después de escribir un libro (pt. 1): el título, ya te contaba qué tipos de título existen. Así que hoy no quiero centrarme en hablarte de la estructura de un título, sino en cómo elegir un título que destaque entre la multitud.

Porque, aunque hayas podido elegir un título hiperultramegachulo, quizá te encuentres con que internet, en su vasta amplitud, haga que esa maravilla del diseño de palabras se convierta en una mota de polvo que nadie va a encontrar.

Pero déjame empezar por el principio.

1. Listas de nombre para elegir un título

Lo primero que tienes que hacer, antes de verificar si tu título es suficientemente bueno, es conseguir un título. Para eso, sin extenderme más de lo que lo he hecho ya, necesitas hacer decenas de listas diferentes.

Tienes que extraer los conceptos clave de tu libro, las palabras más relevantes, los subtítulos internos, nombres de personajes… todo lo que define tu obra por dentro. Para poder elegir un título necesitas decenas, o cientos, de opciones entre las que escoger. Nerea Nieto te da unas pinceladas de buenas prácticas en este post y yo te dejo aquí las estructuras más típicas que hay a la hora de elegir un título.

Siento decir que, salvo que ya tengas una idea muy clara de lo que quieres hacer, elegir un título es un trabajo de fuerza bruta.

Yo, para elegir el título de Memoria selectiva, definí cada relato en una frase, subrayé las ideas que más me gustaban dentro de cada historia, anoté todos los nombres que había creado (criaturas, mundos, entidades, personajes, tecnologías…) y, en definitiva, exprimí el texto lo máximo posible.

Cuando tuve una lista de palabras e ideas lo bastante grande, fui cogiéndolas una a una y escribiendo todos los sinónimos que se me ocurrían y anotando cada nueva versión, por absurda que me pareciera, que me venía a la mente. De ahí saqué los posibles títulos que más me gustaron y, en fases posteriores, fui afinando hasta quedarme con media docena de opciones.

2. Elimina los títulos spoiler

Salvo que tu objetivo sea causar interés anticipando algo de lo que va a suceder, al estilo de John muere al final, deberías eliminar todas esas opciones que incluyan información que el lector no deba conocer.

Créeme que, a la hora de elegir un título, incluimos en la lista cosas que a prior no parecen destripar nada. Pero la realidad es que, aunque parezca inocente, hay títulos que están anticipando el final de la historia. Por ponerte un ejemplo exagerado, yo me indigné mucho con la modificación (absurda) que hicieron en España al elegir el título para la película del libro de Andy Weir: The martian. Porque, aunque la idea de la película y propio el trailer ya nos destripan algo que en el libro solo se sabe a ciencia cierta hasta que avanzas bastante en su lectura, aquí decidieron anunciar la película como Marte: Operación Rescate.

El Marciano de Andy Weir | CabalTC

Sí, puede que te parezca una tontería, pero aunque intuyas que el protagonista se va a salvar, no tienes por qué saber cómo va a hacerlo. Y que te anuncien a bombo y platillo que va a haber una operación para rescatarle, es quitarle la gracia a la mitad del libro. Pero claro, como te decía, el hecho de hacer una película y poner un trailer ya te destripa más que esa mitad.

Sin embargo, queda claro cuál es la idea de este punto para elegir un título: aunque a ti te parezca información inocente, no incluyas nada que no deba saber el lector antes de empezar a leer. Que los lectores son muy avispados y se esperan demasiadas cosas a partir de un título sugerente.

Me encantaría reflejar esto con todos los títulos que eliminé para Memoria selectiva pero… sería destriparte algo que no quiero que sepas ;-).

3. Búscate en Google, Amazon…

Te parecerá una tontería, pero como escritor 3.0 compites contra mucho más que contra otros escritores. Compites contra todos los resultados que un buscador asocie a al nombre de tu libro.

Sí, cuando alguien introduzca el título de tu libro en un buscador querrá decir que ya sabe algo de ti. Sin embargo, puede que solo le suene haberlo visto, que no sepa qué es, de qué va o de quién es. El objetivo de elegir un título es que esa persona recuerde el título y pueda obtener información sobre él de la manera más fácil posible.

Así que, si tu posible lector busca tu título y encuentra que hay miles de resultados que no hablan de tu libro… perderá ese interés que tenía en ti y abandonará su búsqueda.

Por eso, elegir un título es una labor que debe intentar esquivar cualquier palabra baúl, producto, concepto o cualquier cosa que ya tenga un posicionamiento muy asentado dentro de los buscadores.

En mi caso, es cierto que Memoria selectiva es un concepto que en Google siempre irá delante de mi libro, pero si lo buscas en Amazon no encontrarás otra cosa que aparezca antes que él. De hecho, si trabajas bien el SEO de tu página web puedes conseguir que Google incluya tu título más la palabra libro muy arriba en sus resultados.

Créeme cuando te digo que elegí un título tras otro cuyos resultados eran mucho peores que ese. Mi querido desconexión salió rápido de la lista de mis títulos deseados…

4. Prepara alternativas

Antes de pasar a la fase final de elegir un título, te recomiendo que busques todas las alternativas posibles. Al igual que un médico que va a escoger plaza después del MIR necesita tener tantas opciones como sea posible (por si acaso alguien coge esa plaza que él o ella quiere antes de que pueda elegir), tú tienes que tener un puñado de opciones sobre las que elegir.

Pensar que estás ante el título perfecto y desechar todas las demás ideas puede hacer que te lleves una desilusión enorme antes de terminar el proceso. Y no solo porque haya miles de cosas similares en Google o Amazon, sino porque ya existan libros con ese título.

Esfuérzate en encontrar, al menos, otros tres o cuatro títulos que no te desagraden. Porque, aunque tú eres el padre de la criatura, te conviene poner en práctica el siguiente punto:

5. Pregunta a tu entorno

Elegir un título debe ser un proceso abierto a debate. No hay nadie mejor que tus propios lectores para hablarte de cuáles son sus preferencias, qué les llama más la atención y, en definitiva, para ofrecerte un punto de vista distinto.

Yo no quería Memoria selectiva como título. A mí me gustaban El último neohumano o Singularidad neuronal. De hecho, si hubiera tomado yo la decisión de elegir un título de manera unilateral, mi libro no se llamaría así.

Pero publiqué una encuesta entre mis seguidores, a través de Facebook y Twitter, que me dio una visión muy distinta de mi título.

Primero, porque a mis seguidores les gustaron más otras opciones que las que eran mis favoritas. Y segundo, porque hubo quien me ofreció explicaciones muy razonables sobre por qué Memoria selectiva era la mejor opción. A alguno de ellos, incluso, les envié un borrador del propio relato para que me confirmasen si seguían manteniendo sus explicaciones y… no solo las mantuvieron, sino que me convencieron de que era la mejor.

 En definitiva

Elegir un título, como escribir y autopublicar, es un proceso. Un proceso en el que intervienen partes que tú no puedes controlar y para las que te conviene estar preparado. Haz listas, ten siempre alternativas y consulta a los demás. Al final, lo que importa es que esa llamada de atención que es tu título consiga hacer que los lectores se interesen por tu libro. Y nadie mejor que ellos para decirte si vas por buen o mal camino.

Eso sí, no hay que elegir un título porque una persona o dos te digan cuál es el bueno. En mi caso fueron casi 100 personas las que opinaron y decidieron elegir un título como Memoria selectiva. Aunque fui yo el que lo puso en la portada.

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